Un frente único contra el etanol

Un frente único contra el etanol

Fecha de Publicación: 19/06/2008
Fuente: Clarín (Argentina)
País/Región: Estados Unidos


Qué tienen en común personajes de la política como Fidel Castro o Hugo Chávez con grandes empresas norteamericanas como Coca-Cola, Kellog o ConAgra? Que a todos la conversión de materias primas agrícolas en combustible para autos les parece inapropiada (Castro la llamaba "tragedia alimentaria" hace quince meses, cuando Washington aprobaba su Acta de Independencia y Seguridad Energética).
El martes se presentó en sociedad en la capital estadounidense una impensada alianza. Se llama "Comida antes que combustibles" y la integran la Grocery Manufacturers of America (con socios como Coca-Cola, Kellog y Kraft) y la Asociación de Restaurantes (McDonald's es uno de sus socios), en inédita coincidencia con una serie de organizaciones ecologistas, de hispánicos y de mujeres. El objetivo de "Food Before Fuel" es hacer retroceder al gobierno estadounidense en su política de fomento a los biocombustibles.
Más de un tercio de la producción estadounidense de maíz se volcará este año a la producción de etanol, bendecida por una ley que otorga fuertes subsidios a esa conversión, denunció George Watts, presidente del Consejo Nacional del Pollo. La USDA (Secretaría de Agricultura) calcula que el etanol es responsable de por lo menos la cuarta parte del alza extraordinaria de los precios agrícolas en el último año.
Prácticamente toda la cadena alimentaria está representada en la cruzada, en un indicio más de cómo la disparada de los precios de los alimentos está presionando de diversos modos a un amplio espectro de actores de la economía mundial y enfrentando a amigos con ex amigos. El Consejo Nacional de la Carne y el Consejo del Pavo (que invoca los intereses de "pequeñas granjas familiares" de EE.UU.) se quejan de una distorsión del mercado que encarece sus insumos, codo a codo con la Asociación Nacional de Minoristas (en la que militan las grandes cadenas de supermercados). Las empresas que producen y comercializan alimentos encuentran que sus márgenes se achican, dada la dificultad de trasladar los mayores costos a los consumidores, en el cuadro de una economía estadounidense floja (ver página 4).
El resto del mundo también padece por la política de conversión de alimentos en combustibles, subrayó Lester Brown, presidente del Earth Policy Institute y miembro del grupo. "Estimulan la expansión de los sembrados de maíz, lo cual desata en cascada cambios de uso de la tierra en todo el mundo, la cual pone en peligro ecosistemas cruciales. El salto del precio de los alimentos agudiza la pobreza de millones y desestabiliza gobiernos en todo el mundo".
Mientras tanto, la naturaleza le daba un empujón más al precio del maíz, con lluvias e inundaciones descomunales en el medio oeste de EE.UU. que podrían reducir un 10% la próxima cosecha del mayor productor del mundo.
El contrato para diciembre, un instrumento muy activo, subió 13% esta semana (y un 89% en un año). El USDA ha dicho que los stocks podrían deprimirse hasta su menor nivel en 24 años.
"El maíz es el rey de los commodities agrícolas", dijo a la agencia Bloomberg Bill Lapp, ex economista de ConAgra que ahora dirige una firma de investigación sobre materias primas. "La suba de precios del maíz reverbera" en producciones como el trigo, la soja, el arroz y el ganado alimentado con granos. Sumándose a los fundadores de "Food Before Fuel", Lapp dio a conocer un informe según el cual los precios de los alimentos van a subir un 9% anual hasta el 2012 en los EE.UU., conforme la producción de biocombustibles siga presionando sobre el stock de maíz.

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