Aumentan los desastres climáticos un 80 % en 20 años

 


OMM prevé que desastres climáticos afecten a 162 millones de personas en 2030

Fecha de Publicación
: 14/10/2020
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional


Unos 108 millones de personas necesitaron ayuda humanitaria en 2018 a consecuencia de desastres tales como tormentas, inundaciones, sequías e incendios forestales, una cifra que podría crecer en un 50 por ciento hasta los 162 millones anuales en 2030, advirtió hoy la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
En un informe elaborado junto a otras 15 agencias e instituciones internacionales, en coincidencia con el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, la organización también recuerda que una de cada tres personas en el mundo no está cubierta por sistemas de alerta temprana contra este tipo de catástrofes.
“Estar preparados y ser capaces de reaccionar en el momento oportuno y en el lugar adecuado puede salvar muchas vidas y proteger los medios de subsistencia de las comunidades de todo el mundo”, subrayó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.
Estos sistemas sirven para prevenir desde ciclones y huracanes a inundaciones, sequías, olas de calor, incendios forestales, tormentas de arena y polvo, plagas de langostas del desierto, inviernos rigurosos o desbordamientos repentinos de lagos glaciales.
El estudio recuerda que en el último medio siglo los desastres naturales asociados al clima causaron más de dos millones de víctimas mortales, el 70 por ciento de ellas en países menos desarrollados, y ocasionaron pérdidas económicas por valor de 3,6 billones de dólares.

Los desastres naturales se han quintuplicado
Aunque la media de fallecidos por catástrofe se ha reducido en un tercio durante ese periodo, la cantidad de desastres registrado se ha quintuplicado, y las pérdidas económicas se han multiplicado por siete, alerta el informe.
Taalas subrayó que aunque este año se ha visto marcado por una crisis sanitaria, la de la pandemia de COVID-19, “es fundamental recordar que el cambio climático seguirá representando una amenaza constante y creciente para la vida humana, los ecosistemas, las economías y las sociedades durante los siglos venideros”.
“La recuperación de la pandemia de COVID-19 es una oportunidad para tomar un camino más sostenible hacia la resiliencia y la adaptación frente al cambio climático causado por el hombre”, apuntó el meteorólogo finlandés.
El informe subraya como punto positivo que la financiación de medidas para mitigar los efectos del cambio climático está alcanzando “niveles sin precedentes”, y en 2018 superó por primera vez el umbral de los 500.000 millones de dólares.
Sin embargo, advierten OMM y el resto de agencias, las medidas adoptadas hasta la fecha son insuficientes para afrontar un calentamiento global medio de 1,5 grados en este siglo, ante el que se necesitaría invertir unos 180.000 millones de dólares anuales entre 2020 y 2030.


La ONU advierte que los desastres climáticos aumentaron un 80 % en el siglo XXI

El mundo sufrió 6.681 desastres naturales relacionados con el clima en las dos primeras décadas del siglo XXI, un aumento del 80 por ciento con respecto a los 3.656 registrados en los últimos 20 años del siglo XX, desvela hoy un estudio de la ONU que muestra una vez más los negativos efectos del cambio climático.
La investigación, elaborada por la Oficina de la ONU la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), realizado para el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, que se conmemora hoy, 13 de octubre,  confirma cómo los eventos climáticos extremos ha llegado a dominar el panorama del siglo XXI.
Muestra que entre 2000 y 2019 murieron 1,23 millones de personas en desastres naturales (incluyendo los de origen climático y los geológicos, tales como terremotos), que afectaron a 4.200 millones de personas.
En contraste, entre 1980 y 1999 las catástrofes naturales, que no incluyen epidemias o pandemias, causaron la muerte de 1,19 millones de personas y afectaron a 3.250 millones.
Pérdidas equivalentes al PIB anual de Francia
Las pérdidas económicas derivadas de estos desastres ascendieron a 2,97 billones de dólares (2,52 billones de euros) en las primeras dos décadas del siglo XXI, en comparación con 1,63 billones en el periodo anterior, aunque la ONU reconoce dificultad para calcular estas cifras especialmente en desastres naturales ocurridos en países en desarrollo.
“Se están salvando más vidas, pero más gente está resultando afectada por la creciente emergencia climática”, concluyó al presentar el estudio la representante especial de Naciones Unidas para prevención de desastres, Mami Mizutori.
“El riesgo de catástrofe se ha convertido en algo sistémico, con unos desastres influyendo en otros de forma que nuestra resistencia está siendo llevada al límite”, subrayó.
El informe saca a relucir, por ejemplo, que las sequías han aumentado un 29 por ciento en el periodo 2000-2019 con respecto a 1980-1999, de 263 a 338, pero el crecimiento ha sido aún más llamativo en los fenómenos climáticos extremos (olas de calor y de frío), que pasaron de 130 a 432, un aumento del 232 por cien.
En esas olas murieron al menos 165.000 personas, aunque la experta Debarati Guha-Sapir, quien presentó el estudio, subrayó que muchas muertes en países pobres quizá no se reportaron, ya que la mayoría de esos datos se obtuvieron de hospitales en Europa.
La profesora del Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres en la Universidad Católica de Lovaina también señaló que más de un 90 por ciento de esas muertes se produjeron en olas de calor, con una tasa de mortalidad mucho mayor que las de frío.
Guha-Sapir recordó que esas olas de calor aumenten en frecuencia y podrían afectar a un tercio de la población mundial si la temperatura media en este siglo aumenta dos grados, como advierten los informes sobre la lucha contra el calentamiento global.

Las inundaciones afectan a más gente, los terremotos matan más
En lo que va de siglo, las inundaciones son los eventos que afectaron a más personas (1.650 millones), seguidos de las sequías (1.430 millones) y las tormentas (727 millones), por sólo 118 millones en terremotos.
La clasificación varía completamente si se atiende a la mortalidad de estas catástrofes, siendo los seísmos los que más personas mataron en el siglo XXI (721.000, un 58 por ciento del total), seguidos de lejos por los fallecidos en tormentas (199.000), los 165.000 en olas de clima extremo, y 104.000 en inundaciones.
Por regiones, Asia fue la que sufrió más desastres naturales entre 2000 y 2019 (3.068), seguida de América (1.756) y África (1.192).
En la lista de países, China fue el más golpeado. con 577 eventos catastróficos entre 2000 y 2019, y le siguieron EEUU (467), India (321), Filipinas (304) e Indonesia (278).
Guha-Sapir destacó que ocho de los 10 países en los que las pérdidas por estas catástrofes fueron mayores en relación con su producto interior bruto fueron pequeñas naciones insulares, también las más amenazadas por el calentamiento global.

Los años negros: 2004, 2008 y 2010
La peor catástrofe natural del siglo en cuanto a víctimas mortales fue el tsunami en el Océano Índico de 2004, que causó 226.400 muertos, seguido del terremoto de Haití de 2010 (222.000) y el ciclón Nargis que en 2008 mató a unas 138.000 personas en Birmania (Myanmar).
En Europa, la ola de calor de 2003 causó más de 72.000 decesos, y la de 2010 en Rusia mató a 55.000 personas, por lo que también se sitúan en destacado lugar en la lista de peores catástrofes de este siglo.
El estudio indica que 2004, 2008 y 2010 fueron los años más golpeados por este tipo de desastres, con más de 200.000 muertes en cada uno de ellos, cuando la media del siglo ha sido de 60.000 y en la última década ningún año rebasó los 35.000.
También muestra que desde 2010 no se ha producido ningún megaevento catastrófico (con más de 100.000 muertos) como los que sí hubo en los tres años mencionados.

COVID-19
Aunque la investigación no cubre las epidemias y pandemias ocurridas en las últimas décadas, que también han ido en aumento, Mizutori subrayó que la COVID-19 “ha servido para concienciar a la población sobre el riesgo que nos rodea”.
“Esta pandemia es terrible, pero la emergencia climática puede ser incluso peor, por lo que esto nos puede servir de aviso de cara al futuro”, aseguró, y añadió que la COVID-19 “ha mostrado que muchos países tienen buenos planes de prevención pero no invierten lo suficiente en ellos”.
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