El 0,1 % más rico emite más que 3.500 millones de personas

 


El 0,1 % más rico del mundo contamina más que casi la mitad de la humanidad, según Oxfam

Un informe de Oxfam calcula que unos 8 millones de personas emiten más carbono que los 3.500 millones más pobres, vincula esas emisiones con muertes por calor extremo y denuncia que parte de los más ricos se beneficia económicamente de los desastres climáticos.

Unos 8 millones de personas, el 0,1 % más rico de la población mundial, generan más emisiones de carbono que los 3.500 millones más pobres juntos, el 44 % de la humanidad. Ese dato encabeza Disaster Divide: How climate chaos deepens inequality and enriches the few (La brecha de los desastres: cómo el caos climático profundiza la desigualdad y enriquece a unos pocos). La confederación internacional Oxfam presentó el informe el 27 de octubre de 2026, a días de la COP31, la conferencia climática de la ONU que se celebrará en Antalya, Turquía.
El estudio sostiene que la crisis climática funciona como un círculo vicioso de desigualdad. Las personas con mayores ingresos contribuyen de forma desproporcionada al calentamiento con su consumo y sus inversiones. Además, pueden protegerse mejor de sus efectos y, en algunos casos, obtienen beneficios económicos de los desastres. En el otro extremo, quienes menos emiten son los más expuestos y los que menos capacidad tienen de recuperarse.
Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam Internacional, lo planteó en términos tajantes: “No es una tragedia de destino compartido; es un crimen de desigualdad extrema”.

Cómo se midieron las emisiones
El informe se apoya en estimaciones de emisiones basadas en el consumo, calculadas por el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (SEI), un centro de investigación independiente. Este enfoque asigna a cada persona las emisiones de los bienes y servicios que consume, sin importar dónde se produjeron, y permite distribuirlas por niveles de ingreso. Los autores compararon además sus resultados con los del Laboratorio de Desigualdad Mundial, que dirige el economista Lucas Chancel.
Para vincular esas emisiones con impactos concretos, el equipo combinó los datos del SEI con 15 modelos de atribución climática. La atribución climática es la rama de la ciencia que estima qué parte de un fenómeno extremo se debe al calentamiento causado por el ser humano. El equipo también sumó un análisis propio de los vuelos en jets privados de 2025 y de las carteras de inversión de los 1.000 mayores multimillonarios del mundo. Por eso se trata de un informe de incidencia hecho por una organización no gubernamental, no de un artículo científico revisado por pares, aunque se basa en metodologías y datos de instituciones académicas.
Las estimaciones tienen márgenes que conviene tener presentes. Para asignar emisiones a personas según su consumo e inversiones hay que hacer supuestos sobre cómo se reparte la responsabilidad entre productores, consumidores y accionistas, y cada método da resultados distintos. Por eso el propio informe contrasta sus cálculos con los de otra base de datos. A su vez, atribuir muertes futuras a las emisiones de un grupo exige encadenar varios modelos, y la incertidumbre se acumula en cada paso. Por lo tanto, las cifras deben leerse como órdenes de magnitud que muestran la desproporción, más que como valores exactos. El trabajo sigue una línea de análisis que la organización ya venía sosteniendo. En enero de 2026, Oxfam había calculado que el 1 % más rico agotó en los primeros diez días del año la porción de emisiones que le correspondería en una trayectoria compatible con 1,5 °C.

Calor extremo y muertes
La parte más llamativa del análisis cuantifica el impacto humano de esas emisiones. Según el informe, una persona del 0,1 % más rico contribuyó casi 400 veces más a las olas de calor extremo actuales que alguien de la mitad más pobre de la población. El 1 % más rico, por su parte, sería responsable del 20 % del calentamiento registrado desde 1990, unas 100 veces más por persona que la mitad más pobre.
Oxfam estima que las emisiones de un solo año del 1 % más rico causarán 1,9 millones de muertes adicionales relacionadas con el calor. Según la organización, el 78 % de esas muertes ocurrirá en países de ingreso bajo y medio bajo, que en conjunto generan apenas el 8 % de las emisiones globales. El estudio menciona además que las muertes por inundaciones son siete veces mayores en los países más desiguales. También recoge una proyección de la Organización Internacional para las Migraciones: hasta 1.000 millones de personas podrían verse desplazadas hacia 2050.
Las cifras de impacto también tienen una dimensión económica. Según el material difundido por Oxfam, desde 1990 las emisiones del 1 % más rico redujeron la producción económica mundial en 2,9 billones de dólares. Hacia 2050, esa pérdida podría llegar a unos 52,6 billones.

El lujo que más emite
El informe pone el foco en algunos consumos específicos. Según su análisis de vuelos, la aviación privada emite en apenas dos segundos más de lo que una persona de la mitad más pobre de la humanidad genera en todo un año. El 0,1 % más rico, en conjunto, emite más de tres veces lo que producen los 1.300 millones de habitantes de África subsahariana.
A esto se suman las inversiones. Con datos de la consultora Trucost, Oxfam estimó en 181.000 millones de dólares los daños ambientales asociados a las carteras de los 1.000 mayores multimillonarios. Para los autores, el peso de las inversiones muestra que las emisiones de los más ricos no dependen solo de su estilo de vida, sino también de dónde colocan su capital.

Quién gana con los desastres
Una de las novedades del informe es el llamado Índice Destruir y Reconstruir. Identifica 217 empresas que operan a la vez en sectores que agravan la crisis climática y en negocios de preparación, recuperación y reconstrucción tras catástrofes. Según Oxfam, en 2025 esas compañías ganaron en promedio 1.800 millones de dólares y repartieron más de 1.000 millones entre sus accionistas. Un pequeño grupo de grandes gestoras de activos, entre ellas BlackRock y Vanguard, concentra inversiones por más de un billón de dólares en esas empresas. Por otro lado, el mercado de recuperación ante desastres, impulsado por la mayor frecuencia de fenómenos extremos, podría crecer de 70.000 a 92.000 millones de dólares anuales hacia 2029.
Behar resumió esa lógica con una imagen: según dijo, los superricos le prenden fuego al planeta y después le cobran al resto por los extintores.

La desigualdad frente al desastre
El informe muestra con ejemplos cómo los fenómenos extremos golpean de manera desigual. En América Latina menciona los incendios en la Amazonía, que en 2024 arrasaron más de 62.000 kilómetros cuadrados de selva, y el trabajo de brigadas comunitarias de bomberos en Bolivia. En España, la sección local de la organización recordó la dana que devastó municipios de Valencia hace dos años. Sus efectos más graves recayeron sobre hogares con menos recursos, mujeres, personas mayores y comunidades migrantes.
Sofía del Valle, responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón, explicó que quienes tienen más recursos pueden protegerse con seguros privados o con viviendas en zonas más seguras. Mientras tanto, los hogares vulnerables pierden sus casas, sus cosechas y sus medios de vida. “Llamamos a los gobiernos a asegurar que los que más contaminan paguen”, reclamó.

Las propuestas para la COP31
Oxfam plantea cuatro líneas de acción para la cumbre de Antalya:
- Que paguen los grandes contaminadores: impuestos permanentes a la riqueza y a los ingresos más altos, un impuesto permanente a las empresas de combustibles fósiles y gravámenes a bienes de lujo con altas emisiones, como los jets privados.
- Más financiamiento climático para el Sur Global: priorizar subvenciones públicas sobre préstamos que aumenten la deuda, y triplicar los fondos para adaptación hacia 2035.
- Menos desigualdad dentro de los países y entre ellos: infraestructura y servicios públicos resilientes.
- Límites al poder corporativo: en la respuesta a emergencias, la reconstrucción y los sistemas alimentarios.
El reclamo llega con las emisiones estancadas en niveles récord. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó el 21 de octubre el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2026, que proyecta un calentamiento de hasta 2,8 °C con las políticas actuales. El mismo informe recuerda que el G20 concentra tres cuartas partes de las emisiones mundiales. La discusión sobre quién emite y quién paga promete ocupar un lugar central en la negociación de Antalya.


Fecha de Publicación: 29/10/2026
País/Región: Internacional
Fuentes Consultadas: EcoNews, Oxfam Internacional, Oxfam Aotearoa, Oxfam Intermón, Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (SEI), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

Documentos y descargas oficiales:
- Disaster Divide: How climate chaos deepens inequality and enriches the few, informe completo (Oxfam Internacional), en inglés 
- Ficha oficial del informe en la biblioteca de Oxfam, DOI 10.21201/2026.000154 (Oxfam Internacional), que indica versiones en español, inglés, francés, portugués y árabe: 

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