El cambio climático multiplicó el riesgo de colapso en Nepal

 


El derretimiento del permafrost y la pérdida de masa glaciar desestabilizaron las laderas rocosas antes de la crecida del río Trishuli


Informes de atribuibilidad climática y geodinámica de alta montaña analizan los factores de desestabilización en el macizo del Himalaya.

Un análisis científico desarrollado por la red internacional World Weather Attribution determinó que el cambio climático antrópico intensificó sustancialmente los procesos de degradación física que condujeron al catastrófico colapso de masa glaciar y rocosa en la región montañosa de Nepal. El desprendimiento masivo de material geológico, que movilizó más de ciento diez millones de metros cúbicos de hielo, nieve y roca a velocidades superiores a los ciento setenta y siete kilómetros por hora, transformó el curso del río Trishuli en un violento flujo de detritos. El impacto arrasó infraestructura crítica y viviendas en comunidades del distrito de Nuwakot, provocando la muerte de más de mil cuatrocientas personas y dejando daños estructurales irreparables en los valles fluviales descendentes.

Degradación del permafrost y pérdida de soporte mecánico en laderas
El mecanismo desencadenante del colapso responde a la degradación térmica del permafrost profundo y a la descompresión glaciar. La elevación de la isoterma de cero grados subió aproximadamente cien metros por década desde los años ochenta, debilitando el hielo de grieta que actúa como cemento estructural en las fisuras del lecho rocoso. A medida que el agua de fusión se infiltra en las fracturas de la ladera, la presión de poros se incrementa drásticamente, reduciendo la fuerza de cizallamiento de la roca. Este fenómeno, sumado al adelgazamiento acelerado del glaciar que elimina el contrafuerte o soporte mecánico inferior de la ladera, dejó el frente rocoso en un estado de equilibrio al límite de la falla geomecánica frente a cualquier perturbación térmica o sísmica.
Factores físicos e hidrogeológicos identificados en el desastre:
- Fusión de permafrost de alta montaña: Pérdida de cohesión en las diaclasas rocosas por ascenso del plano de congelamiento.
- Presión de poros e infiltración profunda: Saturación hídrica en grietas de tensión que reduce la fricción interna.
- Transición de alud a flujo detritico: Incorporación de sedimentos y agua en el cauce que amplificó el poder destructivo del río.

Evidencia científica y modelos de atribuibilidad
Los científicos de la atribución, en colaboración con el Imperial College London y el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), concluyeron que las anomalías térmicas registradas durante los meses de verano —donde las temperaturas locales superaron en hasta cinco grados Celsius los promedios históricos— fueron indispensables para gatillar la inestabilidad. Los autores del reporte remarcan que, si bien los terremotos históricos en el Himalaya fracturaron el sustrato rocoso, el calentamiento global inducido por el ser humano aceleró el derretimiento de los glaciares y del permafrost hasta volver estos colapsos cataclísmicos significativamente más frecuentes y severos.

Adaptación y monitoreo en cuencas de alta montaña
La recurrencia de estos eventos catastróficos en el Himalaya exige reformular los sistemas de alerta temprana para flujos de detritos extremas. Implementar redes fotogramétricas e interferometría radar por satélite para detectar deformaciones en laderas rocosas antes del fallo estructural constituye la principal herramienta para mitigar el riesgo en las comunidades vulnerables.


Fecha de Publicación: 19/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: Independent en Español, AP News, World Weather Attribution (WWA)
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