Astronauta de la NASA compara las ciudades nocturnas

 


Un astronauta de la NASA compara la evolución del brillo nocturno urbano tras 23 años de observaciones orbitales


La comparación de fotografías orbitales tomadas a lo largo de más de dos décadas revela una expansión drástica de la contaminación lumínica y la transición masiva hacia la tecnología LED.

Una impactante perspectiva visual sobre la huella humana en el planeta ha sido documentada por la Estación Espacial Internacional (EEI) y divulgada por medios especializados como Tiempo.com / RAM junto a agencias científicas internacionales. A través de la mirada del experimentado astronauta de la NASA Don Pettit —reconocido por su maestría en astrofotografía desde el espacio—, se ha presentado un análisis comparativo de las luces nocturnas de las principales metrópolis del mundo registradas durante sus sucesivas misiones orbitales a lo largo de 23 años. Los registros fotográficos tomados desde una altitud de 400 kilómetros exponen de manera inequívoca no solo el crecimiento acelerado de las mancha urbanas a nivel global, sino una profunda transformación tecnológica en la naturaleza del brillo nocturno proyectado hacia la atmósfera terrestre.

La transición al LED y el cambio en el espectro lumínico
Uno de los hallazgos más destacados por la NASA y el astronauta radica en la mutación del color y la temperatura de las luces urbanas observadas desde el espacio exterior. A comienzos de la década de 2000, las ciudades brillaban predominantemente en tonos anaranjados y dorados, fruto de la utilización generalizada de lámparas de vapor de sodio de baja y alta presión en el alumbrado público. En las imágenes recientes, el paisaje nocturno de continentes enteros se ha vuelto intensamente blanco y azulado. Esta metamorfosis es el resultado directo de la transición masiva hacia la tecnología de iluminación LED de alta eficiencia energética, la cual, si bien reduce el consumo eléctrico urbano, emite proporciones significativamente mayores de luz en la banda azul del espectro visible.
Para desglosar los vectores biológicos, ambientales y de consumo identificados a partir del registro fotográfico desde la Estación Espacial, se destacan los siguientes ejes críticos:
- Incremento de la contaminación lumínica global: Crecimiento continuo de la luminosidad artificial nocturna a un ritmo que supera el 2 % a 10 % anual según la región geográfica.
- Impacto en los ciclos circadianos y ecosistemas: La luz azul difusa dispersada en la atmósfera interrumpe la producción de melatonina en humanos y altera la orientación de fauna nocturna, aves migratorias e insectos.
- Desafíos para la observación astronómica desde la Tierra: La dispersión del brillo artificial sobre los horizontes (brillo del cielo o skyglow) degrada la capacidad de los telescopios terrestres para estudiar el cosmos profundo.

Fotografía de alta precisión y seguimiento del cambio global
Capturar fotografías nocturnas nítidas desde la Estación Espacial Internacional representa un desafío técnico complejo, dado que la plataforma orbital se desplaza a una velocidad aproximada de 28.000 kilómetros por hora respecto de la superficie terrestre. Don Pettit resolvió esta limitación mediante el diseño casero de monturas mecánicas de seguimiento compensatorio y el uso de lentes de gran apertura con sensores de alta sensibilidad ISO. Este archivo fotográfico continuo de la NASA, desarrollado durante más de dos décadas, constituye hoy una herramienta fundamental para geógrafos, urbanistas y ecólogos que buscan mapear con precisión métrica el avance de la urbanización, el consumo energético en tiempo real y la degradación del cielo nocturno.

Proteger la noche para la salud y la ciencia
La observación espacial de las luces nocturnas demuestra que la iluminación artificial desmedida no es sinónimo de desarrollo sustentable, sino de un uso ineficiente de la energía proyectada hacia el espacio. Expertos en protección del cielo nocturno enfatizan la urgencia de implementar políticas de "iluminación inteligente" que adopten tecnologías LED de espectro cálido (menor a 3.000 Kelvin), con luminarias dirigidas exclusivamente hacia abajo para evitar el derroche hacia la atmósfera. Preservar la oscuridad natural de la noche resulta determinante para resguardar la salud humana, mantener la integridad de los ecosistemas y asegurar la continuidad de las investigaciones astronómicas en el planeta.


Fecha de Publicación
: 10/09/2026
País/Región: Internacional
Fuentes originales consultadas: Portal MeteoRed, Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), Agencia EFE, Asociación Internacional del Cielos Oscuros (DarkSky International)
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