La Amazonia boliviana en serio peligro



La deforestación y quema amenaza a la Amazonia en Bolivia

Fecha de Publicación
: 06/07/2019
Fuente: El Día (Bolivia)
País/Región: Bolivia


Informe. La Red Amazónica de Información Socioambiental (Raisg) revela que carreteras, bloques mineros e hidroeléctricas amenazan territorios indígenas y áreas protegidas.
La Amazonia abarca el bosque tropical más grande del mundo. Es hogar de al menos el 10% de la biodiversidad conocida. Sus ríos representan entre el 15% y 16% de la descarga fluvial total a los océanos del mundo, el río Amazonas contiene el número más grande de especies de peces de agua dulce y además es el de mayor caudal. Todo este panorama, que hace único a este bioma, se encuentra bajo amenaza.  Así lo refleja un nuevo mapa elaborado por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) que reveló un informe de seis países amazónicos: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En su contenido  los mayores daños son causados por emprendimientos apoyados por los gobiernos nacionales y regionales. "A menudo, estos proyectos fueron autorizados sin las debidas consultas a las poblaciones afectadas e impactan también sin distinción a casi todos los países de la región amazónica. En otros casos, elementos de los gobiernos participan o coadyuvan la actividad, aunque en teoría esta sea ilegal", reza la publicación. En Bolivia según un análisis realizado por la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) en el período 2005–2018 un 88% de las quemas e incendios forestales tuvieron lugar  en la región Amazónica del país.
Amenazas y presiones latentes.  El grupo técnico formado por organizaciones de los países parte del informe realizó una colección de mapas con las presiones y amenazas. En ella se aborda seis temas: intervenciones en infraestructura de transportes (vías), energía (hidroeléctricas) e industrias extractivas (minería y petróleo), además de hacer un seguimiento a la frecuencia de quemas y deforestación. Los resultados indican que 68% de las áreas naturales protegidas y territorios indígenas de la región tienen superposición con proyectos de infraestructura y planes de inversión. La RAISG muestra que, sólo considerando minería y petróleo, 87,2 millones de hectáreas o el 22% de los 390 millones de hectáreas dedicadas a la conservación y a territorios indígenas están sujetas a algún tipo de amenaza o presión.
También revelan la presencia de hidroeléctricas y carreteras en áreas naturales protegidas y en territorios indígenas. En este sentido, de las 272 grandes centrales hidroeléctricas en la región amazónica - sean planificadas, en construcción o en operación - 78 están dentro de territorios indígenas y 84 se hallan en conflicto con áreas naturales protegidas. Con relación a las carreteras y vías, de los 136 mil kilómetros mapeados en la región, aproximadamente 20% (26 mil km) están superpuestos con áreas naturales protegidas y territorios indígenas.
Otra amenaza latente en el  territorio boliviano es el cultivo de coca. En el caso de Bolivia, el informe destaca el Parque Nacional y Territorio Indígena Isiboro Sécure (TIPNIS), una de las 22 áreas protegidas nacionales, la cual cubre 1,3 millones de hectáreas está amenazada por el avance de cultivos desarrollados en su límite sur, debido a la expansión de plantaciones de coca junto a la construcción de la nueva carretera Villa Tunari - San Ignacio de Moxos que atravesaría el núcleo para conectar a los departamentos de Cochabamba y Beni.  En el año 2017 se abroga la Ley 180, que declara al Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure - TIPNIS patrimonio sociocultural y natural, zona de preservación ecológica, reproducción histórica y hábitat de los pueblos indígenas Chimán, Yuracaré y se aprueba la Ley 969, la cual anula la intangibilidad del TIPNIS en nombre del desarrollo y progreso del país. Este conflicto puso en evidencia la visión de desarrollo del país, basada en la explotación de los recursos naturales, sin considerar los costos y consecuencias socioambientales en el largo plazo. La zona es delimitada por el río Isiboro (al sur) y el río Sécure (al norte). Actualmente el 80% de su extensión se encuentra en buen estado de conservación.
Millones de hectáreas afectadas. En la Amazonia boliviana, como viene ocurriendo desde hace más de una década, hay una visión de desarrollo enfocada en la conversión de uso del suelo. "Se está transformando su paisaje y alto potencial forestal hacia una economía basada en la ampliación de la agricultura y ganadería extensiva , poco sostenible por sus bajos rendimientos de producción y escasos réditos económicos", cita el informe. En un análisis realizado por la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) en el período 2005–2018 indican que el 88% de las quemas e incendios forestales de Bolivia se concentran en la región Amazónica, lo que afecta a más de 18,7 millones de hectáreas, en donde los ecosistemas con mayor impacto son pastizales naturales (70%), comprendidos por sabanas y cerrados, y, en menor proporción (30%) áreas boscosas. El año 2010 fue considerado en Bolivia como el de mayor magnitud e impacto, donde el fuego asociado con la sequía afectó a más de 8,5 millones de hectáreas en la cuenca amazónica.
Debido a la falta de medidas de prevención, el fuego iniciado para habilitar una parcela destinada a la siembra de cultivos o el establecimiento de pastos para ganadería suele descontrolarse, y afectar anualmente, en promedio, más de 4 millones de hectáreas.
Deforestación y pérdida de biodiversidad. La deforestación en el interior de estos territorios y áreas protegidas sigue siendo pequeña en términos absolutos y se encuentra concentrada en regiones críticas. No obstante, hay una tendencia a la aceleración de la pérdida de biodiversidad. Este proceso viene acompañado de una creciente violencia contra los pueblos indígenas. Como mostró recientemente una investigación acerca de 1.356 hechos de amenazas y asesinatos de líderes en América Latina, 56% de esos episodios de violencia (761 registros) pertenece a alguna minoría étnica. Es demostrando que los territorios indígenas y afrodescendientes son especialmente vulnerables a estos intereses criminales. De acuerdo con los nuevos mapas de RAISG, 10,3 millones de hectáreas de áreas naturales protegidas y territorios indígenas fueron directamente afectadas por la deforestación entre 2000 y 2015, lo que representa 12% de la deforestación en la región amazónica. Estos resultados representan una alerta para la protección de la Amazonia. En ese sentido, un estudio reciente de Thomas Lovejoy y Carlos Nobre, publicado en 2018 en la revista Science, resalta que la suma de impactos de la deforestación, el cambio climático y los incendios forestales llevará a un punto de inflexión (o punto de no retorno) al sistema amazónico. Es decir, que tan pronto como sea alcanzado un nivel de deforestación del 20% a 25% habrán consecuencias irreversibles, donde los ecosistemas boscosos se transformarán en no forestales en las regiones este, sur y central de la Amazonia. El estudio se basa en un modelo que tiene por foco la cuenca amazónica sin la inclusión de las cuencas de parte de los ríos Orinoco, Araguaia, Tocantins y las cuencas del Atlántico Norte y zonas costeras.
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