Bolsonaro y el porqué aumenta la deforestación en su mandato



Amazonas: por qué se ha acelerado la deforestación con la llegada de Bolsonaro a la presidencia de Brasil

Fecha de Publicación
: 11/07/2019
Fuente: BBC
País/Región: Brasil


En 2018 Brasil, hogar de la mayor parte del Amazonas, encabezó la lista del país que más bosques tropicales primarios o nativos perdió.
En concreto en ese año se registró la desaparición de más de 1,3 millones de hectáreas, reveló en abril el informe de Global Forest Watch, del Instituto de Recursos Mundiales.
Pero, según un alto funcionario brasileño del sector medioambiental que habló de forma anónima con la BBC, desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil hace seis meses, la situación ha empeorado.
Es que el funcionario no solo afirmó que el gobierno brasileño favorece el desarrollo sobre la conservación.
En sus palabras, hoy la deforestación directamente "se fomenta".
El impacto es "enorme", dijo la fuente anónima al periodista de ciencia de la BBC David Shukman, y por eso se arriesgó a dar una entrevista no autorizada para llamar la atención del mundo.
"Tuvimos que reunirnos en secreto y disfrazar su rostro y voz porque Bolsonaro prohibió a su personal de medioambiente hablar con los medios de comunicación", cuenta Shukman.
"En el transcurso de tres horas, salió a la luz cómo un pequeño equipo de expertos gubernamentales con pocos recursos y apasionados por salvar a la selva están gravemente presionados por sus propios jefes políticos", agregó.

Política de gobierno
Bolsonaro llegó al poder con una agenda populista respaldada por empresas agrícolas y pequeños agricultores, muchos de los cuales creen que es muy grande el área protegida de la región del Amazonas y que el personal de medioambiente tiene demasiada influencia.
El propio presidente dijo que quiere reducir la legislación que salvaguarda la selva y ha atacado a funcionarios cuyo trabajo es proteger los árboles.
A principios de este año, Bolsonaro, apodado por algunos como "el Trump del Trópico", invitó al presidente de Estados Unidos a ser socio en la explotación de los recursos del Amazonas.
El mes pasado, en una entrevista con BBC Brasil, el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, dijo que los dueños de las tierras deberían ser recompensados por la conservación de la selva y que las naciones desarrolladas deberían pagar la factura.
Por su parte, el principal asesor de seguridad del presidente, el general Augusto Heleno Pereira, le dijo a la agencia Bloomberg el mes pasado que era una "tontería" que el Amazonas fuera parte del patrimonio mundial.
"La Amazonía es brasileña, la herencia de Brasil y debe ser tratada por Brasil en beneficio de Brasil", dijo.
La BBC realizó numerosos pedidos de entrevistas con los ministros de medioambiente y agricultura, pero todos fueron rechazados.

"Invadidas y destruidas"
"Da la sensación de que somos enemigos del Amazonas, cuando en realidad deberíamos ser vistos de una manera completamente diferente, como las personas que intentan proteger nuestro patrimonio ecológico para las generaciones futuras", afirmó el funcionario.
"No quieren que hablemos porque diremos la verdad, que las áreas de conservación están siendo invadidas y destruidas, hay muchas personas que marcan (para explotación) áreas que deben ser protegidas".
El funcionario cree que las cifras de deforestación podrían ser peores que las oficialmente reconocidas.
"Hay un intento del gobierno para mostrar que los datos están mal, para mostrar que los números no representan la realidad", reconoció a la BBC.
Los ministros están considerando pagar a un contratista independiente para manejar la información de las imágenes satelitales de la región, cuestionando el trabajo de la agencia gubernamental actual.
Además, la temporada de lluvias está llegando a su fin, y debido a que la deforestación generalmente ocurre en los meses más secos del año, el funcionario teme que el ritmo de las pérdidas pueda aumentar su velocidad.
"En realidad, puede ser incluso peor", dijo la fuente anónima, explicando que muchas de las áreas recientemente dañadas aún no han sido detectadas por imágenes de satélite.
"La gente necesita saber lo que está pasando porque necesitamos aliados para luchar contra las invasiones, para proteger las áreas y contra la deforestación".

El "pulmón" del mundo
La selva tiene una gran cantidad de carbono en sus miles de millones de árboles, que vienen siendo acumulados durante cientos o incluso miles de años.
Cada año, las hojas también absorben una gran cantidad de dióxido de carbono que, de lo contrario, se quedaría en la atmósfera, lo que incrementaría el aumento de las temperaturas globales.
Según una investigación publicada por la Universidad de Leeds (Reino Unido) en 2017, los árboles de la selva amazónica extrajeron dióxido de carbono equivalente a las emisiones de combustibles fósiles de la mayoría de los nueve países que poseen o bordean el bosque entre 1980-2010.
No en vano se le apoda el "pulmón" del mundo.
La selva amazónica es también el hogar más rico de la biodiversidad del planeta, hábitat de quizá una décima parte de todas las especies de plantas y animales.
Y es donde vive un millón de indígenas.
En el informe de abril, Global Forest Watch señaló que en 2018 se produjeron varios puntos críticos de pérdida de bosques primarios cerca o dentro de los territorios indígenas.
Por ejemplo, la reserva Ituna Itata, hogar de algunas de las últimas tribus aisladas, experimentó un desmonte ilegal de 4.000 hectáreas.

Desarrollar el Amazonas
Según fuentes oficiales, la razón más importante para talar árboles es crear nuevos pastos para el ganado.
De hecho, durante su visita, Shukman vio "innumerables rebaños pastando en tierras que solían ser bosques tropicales", narró.
Durante la última década los gobiernos anteriores habían logrado reducir los espacios con una acción conjunta de las agencias federales y un sistema de multas.
Pero este enfoque está siendo revertido por Bolsonaro y sus ministros, quienes criticaron las sanciones.
En este sentido, en los últimos seis meses se registró una caída dramática en la confiscación de madera y las condenas por delitos ambientales.
Su política se alinea con lo que, durante décadas, argumentaron las organizaciones agrícolas sobre la red de áreas protegidas de selva, incluidas las reservas para pueblos indígenas: es demasiado restrictiva para un país en desarrollo que necesita crear empleos.
Una figura destacada en el sindicato de agricultores de la ciudad de Santarem, un centro para la siembra de soja y cría de ganado, le dijo a la BBC que otros países que en el pasado habían talado sus árboles para la agricultura ahora quieren que Brasil no haga lo mismo.
Vanderley Wegner afirmó que EE.UU. y Europa, que compran productos de la región amazónica, tienen controles mucho menos estrictos sobre sus selvas y bosques, y que Europa "tiene muy poco bosque".
"Tenemos que desarrollar el Amazonas", dijo Wegner. "Más de cuatro millones de personas viven aquí y también necesitan desarrollo. Es un derecho constitucional de todos los ciudadanos brasileños".
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