Panamá quiere conservar tiburones y rayas



Estudian tiburones y rayas para ordenar las pesquerías

Fecha de Publicación
: 14/02/2019
Fuente: La Estrella (Panamá)
País/Región: Panamá


La investigación pretende desarrollar marcadores moleculares para identificar el género y especie de los principales elasmobranquios que se comercializan en Panamá, así como su origen, área de captura y destino comercial
Panamá publicó su primer Plan Nacional para la Conservación y Ordenación de los Tiburones en el año 2010. Actualmente se está haciendo una revisión para actualizarlo.
Un proyecto liderado por Edgardo Díaz Ferguson, investigador y director de la Estación Científica Coiba AIP, busca desarrollar marcadores moleculares a partir de muestras de tejido de animales que se venden como tiburones, que son obtenidas de distribuidores o vendedores en centros de acopio y en algunos puertos. La idea es analizar el ADN de las muestras para caracterizar las especies o familias a las que corresponden.
‘Ya existen datos de captura, pero estos no dan nombres específicos de las especies. Nuestro objetivo es fortalecer las capacidades científico-tecnológicas de las autoridades y de los científicos encargados de la gestión de las pesquerías de elasmobranquios en Panamá, mediante la caracterización por código de barras y el desarrollo de marcadores moleculares', detalla el científico.
Estos marcadores moleculares, llamados primers y sondas, son fragmentos de ADN o ARN que permiten, mediante la técnica de PCR en tiempo real, identificar no solo la especie de una muestra de un animal obtenido en un mercado, por ejemplo, sino también su ADN ambiental, a través de las células epiteliales.
La información molecular permite trazar los animales, es decir, conocer su lugar de origen, su zona de pesca y el recorrido a lo largo de la cadena de valor o comercialización, hasta que es consumido.
De esta manera, la trazabilidad es útil para determinar cuáles son las especies que realmente están sometidas a una mayor presión y, por tanto, para ordenar las pesquerías, sostiene el investigador. El proyecto, financiado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, se inició en agosto de 2017 y actualmente se encuentra en su segunda y última etapa. La idea es cubrir más puertos, más sitios, e incluir datos de observadores abordo. Por ahora, solo se tienen datos de captura, desembarque y los obtenidos en centros de acopio y en algunos puertos en el Golfo de Panamá, en el Golfo de Montijo y el Golfo de Chiriquí, pero queda una brecha de información sobre lo que pasa en Darién y cuáles especies llegan y salen de allí.
‘En los puertos hacemos encuestas a pescadores y recolectamos tejidos de los distribuidores o vendedores. En algunos casos, sí podíamos ver el cuerpo del animal, pero a veces solo podíamos ver los filetes sin estar 100% seguros de que eran de tiburón', explica Díaz Ferguson.
Los filetes, aletas o cuerpos son procesados y se les extraen ácidos nucleicos en viales. Se cuantifica el ADN y se evalúa su calidad antes de aplicar técnicas moleculares para identificar las especies. Con esa base datos es posible generar datos demográficos.
Díaz Ferguson detalla que su equipo de trabajo a la fecha ha obtenido datos de 10 especies de tiburones y una especie de raya ( Hypanus americanus ). Entre las especies detectadas se encontraron tres especies CITES, el tiburón martillo ( Sphyrna lewini ), el tiburón sedoso ( Carcharhinus falciformis ) y el tiburón zorro ( Alopias pelagicus ), pero solo una de ellas tiene datos suficientes para elaborar los marcadores.
‘Si seguimos con el proyecto un año más, consideramos que podremos tener información de, por lo menos, cinco especies CITES y del total de las especies comercializadas en y desde Panamá. Pero no solo vamos a identificarlas, también vamos a desarrollar marcadores internos de ADN ambiental que permitan detectar a todas las CITES, sin necesidad de tomar muestras de tejidos, sino que en las bandejas de venta o en las cajas de suministro donde viajan las aletas, podamos detectar si se están exportando, y por consiguiente, capturando estas especies', agrega el científico.
Las poblaciones de elasmobranquios, una subclase de peces con esqueleto cartilaginoso que incluye a los tiburones y rayas, se encuentran actualmente en una situación delicada a nivel nacional e internacional debido, principalmente, a la falta de un ordenamiento de sus pesquerías, que permita la recuperación de las poblaciones que están siendo explotadas de manera indiscriminada.
Los tiburones son particularmente vulnerables a la sobreexplotación debido a que tardan en alcanzar su madurez sexual y tienen una baja fecundidad, produciendo un número reducido de crías.
La Convención del Comercio de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES) reconoce que hay un mercado internacional significativo de tiburones y sus productos derivados, así como un comercio no regulado ni documentado que está contribuyendo a la pesca no sostenible de algunas especies de escualos.
En Panamá se han reportado 37 especies de tiburones y 33 especies de rayas. Del total de estos elasmobranquios, hay unas 22 especies comercializadas a nivel nacional, y 8 de ellas, como las especies de tiburón martillo ( Sphyrna lewini, Sphyrna mokarran y Sphyrna zygaena ), el tiburón sedoso ( Carcharhinus falciformis ), el tiburón de puntas blancas oceánico ( Carcharinus longimanus ), el tiburón zorro ( Alopias superciliosus ), la manta gigante ( Manta birostris ) y la gavilana ( Mobula sp .) son consideradas especies amenazadas por CITES.
No obstante, estos reportes incluyen datos conservadores de pesca industrial y artesanal, pero no necesariamente estas son todas las especies comercializadas, ya sea localmente o exportadas.
‘Estos animales son devastados a nivel global y Panamá no escapa de esa realidad', indica Díaz Ferguson.
‘Los tiburones son aprovechados en diferentes formas de pesca y unas quince especies se están exportando desde nuestro país. Se explota, por ejemplo, la aleta, cola y piel de tiburón', añade el científico.
Mientras que las rayas son exportadas para hacer sombreros en México, por su fuerte piel. También se exportan aletas pectorales y dorsales de tiburón, carne de tiburón como filetes y, en otros países, el hígado de tiburón es muy codiciado por su alto contenido en escualeno.
El escualeno, presente en el hígado de los escualos o tiburones, tiene propiedades antioxidantes y se comercializa como aceite de hígado de tiburón. Los principales países que capturan escualos por sus productos derivados, incluyendo el hígado, son Indonesia, Taiwán, Argentina y China.
‘En Taiwán, anualmente mueren seis millones de tiburones producto de la actividad pesquera, pero solo son reportados números totales, no como especies, y son clasificados por tamaño. Esto indica que se desconoce cuáles especies están siendo explotadas, lo cual impide conocer el estado de las poblaciones y dificulta saber cuáles son las especies que están pasando por un cuello de botella y en qué países o zonas de pesca está ocurriendo', expresa el investigador.
La CITES ha recomendado a los países mejorar la recolección y reportes de datos, así como implementar, aumentar y reforzar las acciones para el manejo y conservación de los tiburones mediante medidas locales, bilaterales o de otros tipos, basadas en los principios de legalidad, sostenibilidad y trazabilidad.
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