Aumenta la superficie de transgénicos, pero el hambre sigue



Crecen a 190 millones las hectáreas de cultivos transgénicos en el mundo

Fecha de Publicación
: 25/01/2019
Fuente: El Fulgor (Bolivia)
País/Región: Internacional


La superficie mundial de cultivos, con semillas genéticamente modificadas, continúa creciendo, ya superan las 190 millones de hectáreas. Un total de 24 países -19 de ellos en desarrollo--  aprobaron su cultivo, convencidos de su gran aporte a la conservación del medioambiente, por el menor  uso de plaguicidas y la reducción en el gasto del combustible; pero fundamentalmente, con la esperanza de incrementar el rendimiento productivo para alimentar a la humanidad, cada vez más creciente.
A medida que más países en desarrollo, como la India, Pakistán,  Brasil, Bolivia,  Sudán,  México, Colombia, Vietnam,  Honduras y Bangladesh, aumentan la superficie de cultivos modificados mediante biotecnología también sube la susceptibilidad de los especialistas y consumidores sobre su impacto a la salud y al medio ambiente, ya que hasta el momento no se cuentan con estudios y pruebas científicamente demostrables sobre su incidencia.
Según el informe ‘Estado mundial de comercialización de cultivos biotecnológicos: 2017’ (‘Global Status of Commercialized Biotech/GM Crops: 2017’) elaborado por el International Service for the Acquisition of Agri-Biotech (ISAAA) y divulgado por el  Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE),  más de 17 millones de agricultores en el mundo, muchos de ellos mujeres y pequeños productores, utilizan las diversas herramientas tecnológicas que dispone la Biotecnología para producir alimentos resistentes al cambio climático y a las plagas, con el fin de incrementar su rentabilidad.
Desde 1996, año en que se empezaron a cultivar algunas variedades biotecnológicas, el área mundial destinada a estos cultivos se fue multiplicado en casi 115%, pasando de 1,7 millones de hectáreas  a 189,8 millones de hectáreas en 2017. “Esto convierte a los cultivos biotecnológicos en la tecnología agraria de más rápida adopción de los últimos tiempos”, destaca el informe.
Los países que lideran la mayor superficie destinada a cultivos modificados genéticamente en el mundo son: Estados Unidos (75% de hectáreas), Brasil (50%), Argentina (23,6%), Canadá (95%) e India (11,4%).
La consultora especialista en agricultura industrial PG Economics, informó que a partir de los cultivos modificados genéticamente se obtuvieron ganancias que superan los 186.000 millones de dólares para los 17 millones de agricultores que han incorporado estas herramientas en su producción.
Además agrega que el aumento en el uso de biotecnología en el mundo, se debe principalmente por los altos precios de las materias primas, la mayor demanda de los mercados,  tanto locales, como internacionales, y la disponibilidad de tecnología para semillas.
“Producir suficiente cantidad de alimentos (sanos e inocuos) y lograr la distribución equitativa de los mismos es el gran reto -- si se quiere alimentar y librar del hambre a la creciente población mundial-- pero el reto no se reduce a “milagrosas innovaciones tecnológicas generadoras de alimentos”, sino al replanteamiento de las políticas agropecuarias surgidas en el contexto neoliberal”, sostiene por su parte la Ingeniera en Alimentos de la Universidad Autónoma de México, María del Rocío Fernández Suárez.
“Hasta el momento, los consumidores no hemos recibido un beneficio “tangible” de los alimentos transgénicos. No son ni más económicos ni mejores que los alimentos convencionales”, destaca la especialista al tiempo de mencionar que el debate en torno a los alimentos transgénicos se ha politizado a un grado tal que resulta difícil para las personas tomar decisiones informadas sobre la compra y consumo de alimentos transgénicos, más aún cuando no se encuentran etiquetados.
Algo distinto ha ocurrido en Europa, donde las preocupaciones de los consumidores así como el alto porcentaje de rechazo hacia los alimentos transgénicos han dado lugar al etiquetado de los mismos así como a diversos retrasos a la siembra de cultivos transgénicos.

Aumentan el hambre pese a los transgénicos
En este contexto, en el que se desarrollan los alimentos transgénicos, promovidos a nombre de la lucha contra el hambre y la desnutrición, garantizando simultáneamente el uso sustentable de los recursos naturales, surge el dilema ético en sentido de que estas promesas no se han cumplido. Después de 20 años de haberse introducido al mercado los cultivos y alimentos transgénicos, la inseguridad alimentaria persiste y aumenta cada año.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), por tercer año consecutivo, se ha producido un aumento del hambre en el mundo. El número absoluto de personas subalimentadas –es decir, las personas que padecen privación crónica de alimentos–, ha aumentado a casi 821 millones de los 804 millones que eran en 2016. “Se trata de los niveles tan altos como los que había hace casi una década”, destaca la FAO.
La inestabilidad persistente en regiones devastadas por conflictos, los eventos climáticos adversos en muchas regiones del mundo y la desaceleración económica que ha afectado a zonas más pacíficas son algunos de los factores que han empeorado la seguridad alimentaria, dice la FAO.

Degradación del medio ambiente
Junto a las seductoras promesas de bienestar, salud, riqueza y desarrollo, se han identificado también riesgos potenciales para el medio ambiente y los derechos fundamentales de campesinos y pequeños productores. Las dudas son mayores cuando se tiene en cuenta que los cultivos transgénicos son impulsados por poderosas corporaciones agroalimentarias, las mismas que han promovido y promueven el uso de pesticidas y otros agroquímicos (Monsanto, DuPont, Bayer, Dow Agro Sciences y Syngenta).
Más preocupante aún es la historia de una de estas corporaciones, Monsanto, manchada por numerosos escándalos que remontan a la época en la cual era solamente una empresa de productos químicos.
La disimulación de la toxicidad de los PCB, de la dioxina y del “agente naranja” son claros ejemplos. Más recientemente, la corporación fue condenada dos veces en los Estados Unidos y en Francia por publicidad engañosa sobre su producto estrella, el herbicida Roundup

Primera evaluación mundial
La primera evaluación mundial independiente de ciencia y tecnología agrícolas, aprobada por 58 gobiernos en abril de 2008, advierte que el mundo no puede depender de “reparaciones tecnológicas”, como los cultivos transgénicos, para resolver problemas sistémicos de pobreza, hambre y crisis ambiental persistente. “No se trata solamente de un problema de producción de alimentos, es sobre todo, un problema de acceso a los mismos y justicia social. He aquí el gran reto de la comunidad científica contemporánea en colaboración con todos los sectores de la sociedad, incluidos los consumidores, los pequeños productores y los campesinos”, señala la declaración.
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