Otro lago que se seca, ahora en Malaui



Otra víctima del cambio climático: se seca un lago en África

Fecha de Publicación
: 02/12/2018
Fuente: CC News
País/Región: Malaui


Primero el Lago Badwater, luego el río Colorado y el mar Galilea en Israel, la lista no termina, ahora se seca el Lago Malaui por el cambio climático.
Hace apenas cuatro meses, el pequeño puerto de Kachulu, en la ribera del lago Chilwa, en el sur de Malaui, era un hervidero de pescadores. Pero ahora está prácticamente vacío, al igual que el lago, víctima de las sequías, cada vez más frecuentes a causa del calentamiento global.
En la actualidad, cientos de barcos de pescadores están varados en la reseca cuenca, mientras los buitres sobrevuelan el lago, situado 30 km al este de Zomba, la antigua capital de Malaui.

¿Qué actividades se llevaban a cabo en el lago?
Chilwa, un lago seco y de poca profundidad y el segundo de mayor tamaño del país por detrás del lago Malaui, es muy sensible a las variaciones estacionales. Aloja dos islas inhabitadas y a unas 200 especies de pájaros.
"Algunos pescadores se fueron al lago Malaui", a un centenar de kilómetros al norte, "mientras otros aceptaron trabajos temporales en el cultivo del arroz", cuenta el aldeano Julius Nkhata.
"En los últimos 100 años, el lago se secó por completo en varias ocasiones, en ciclos de 20 a 25 años, según los registros de los que disponemos", explica el profesor especialista en medioambiente Sosten Chiotha, que estudia el lago desde hace 27 años.
La última vez que llegó a tal nivel de deshidratación fue en 1991. "Desde los años noventa aumentó la frecuencia de las sequías debido al cambio climático", señala Chiotha, quien asegura que el lago perdió 60% del agua que contenía antes.

¿Y ahora qué harán los aldeanos?
La vida de Maru Yakobe siempre dependió del lago. Esta pescadora llegaba a ganar hasta hace poco unas 15 mil kwacha (18 euros, 20 dólares) al día, lo suficiente para alimentar a su familia y llevar a sus cinco hijos a la escuela.
Ahora, su supervivencia depende de un pedazo de arrozal.
La cooperativa de pescado seco, por ejemplo, cerró, al menos temporalmente. "No hay peces. Las mujeres de la cooperativa ya no tienen ingresos", explica Nixon Masi, responsable gubernamental de la pesca en Chilwa.
De las 38 pescadoras pertenecientes a la cooperativa Kachulu Solar Driers Women Club, 21 se fueron para probar suerte en otros lugares.
"Algunas de estas mujeres cayeron en la pobreza, después de todos los avances que hicimos" en los últimos años, lamenta Nixon Masi.
La cooperativa había cambiado la vida de Rose Kamata: "El año pasado recibí un dividendo de 400 mil kwachas (477 euros, 552 dólares). Pero hoy volví a la casilla de salida", explica esta mujer, viuda y con ocho hijos a su cargo.

¿Por qué se seca?
Los especialistas consideran que la deforestación en la región agravó la situación. La zona del lago sufre una fuerte presión demográfica. En ella viven alrededor de 1.5 millones de personas, siendo una de las de mayor densidad de población en el sur de África, según Sosten Chiotha. Y los habitantes talan árboles para poder cultivar o vender carbón vegetal.
El resultado es que las cuencas de las vertientes del lago, que contribuyen al abastecimiento regular del mismo, quedaron muy dañadas.
"Ahora cuando llueve, las aguas van directamente al lago. Y como es poco profundo, la tasa de evaporación es muy elevada", constata Sosten Chiotha. "Sólo tenemos verdaderas lluvias en enero y después no hay mucha agua que abastezca el lago (...). Debemos reestructurar las cuencas de las vertientes", dice James Nagoli, investigador de la ONG Worldfish.
Pero cuanto más se seca el lago, más se acelera la deforestación, pues cuantos menos peces hay, más se dedican los aldeanos a la venta de carbón vegetal. Un círculo vicioso infernal.
Stephen Chimenya vive en la isla de Chisi, en el lago Chilga, que aloja a 3 mil 500 personas. Trabajaba como operador de barcos-taxi y ganaba "al menos 5 mil kwachas [6 euros] al día".
Ante la falta de clientes, se pasó a la venta de carbón vegetal. "¿Qué podemos hacer?" Se pregunta. "Tenemos que alimentar a nuestras familias".
"Incluso quienes intentaron cultivar no lograron producir, debido a las catastróficas condiciones climáticas. La gente de la isla está desesperada, la vida es muy dura", explica el jefe local Evans Chimenya.
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