Fotografía extrema para concientizar



Fotografía extrema para fomentar la concienciación contra el cambio climático

Fecha de Publicación
: 12/08/2018
Fuente: Agencia EFE
País/Región: Internacional


Hasta 34 personas competirán el próximo mes de septiembre en el LumixG Photographic Challenge, el primer concurso no profesional de vídeo y fotografía extremos, a tiempo real y sin retoques en las imágenes, organizado en Asturias con el fin de concienciar sobre el cambio climático y promover el amor por la Naturaleza.
Organizado por la asociación científica Glackma y Earth360, con el apoyo de Turismo Asturias y Panasonic, el LumixG Photographic Challenge, ofrece como principal premio la posibilidad de formar parte del equipo de grabación de un documental sobre las estaciones de medición de los glaciares cuya expedición partirá en 2019.
Hasta el próximo 10 de agosto, cualquier aficionado a la imagen, mayor de edad y no profesional, puede apuntarse al reto y aspirar a ser seleccionado para participar en septiembre como parte integrante de alguno de los 17 equipos que competirá por obtener las mejores imágenes de naturaleza bajo la batuta de Carlos Caraglia, activista, fotógrafo y explorador polar que participó como uno de los 300 líderes de la Cumbre de Innovación y Economía Sostenible, celebrada en Madrid el pasado 6 de julio, en la que intervino el expresidente estadounidense Barak Obama.

Cambiar la situación actual
“Más que de una competición como tal, se trata de una excusa para divertirnos en la naturaleza y concienciar a la gente sobre su valor”,  ha explicado a EFEverde el fotógrafo, quien ha añadido que, una vez terminado el campeonato fotográfico, se desarrollará una conferencia con profesionales “de distintas disciplinas, para hablar sobre lo que se puede hacer por un futuro más sostenible para nuestro planeta.”
Caraglia cree que “vivimos una época de decadencia” en la que “nuestra generación está destrozando el planeta” pero se muestra optimista ante la posibilidad de cambiar las cosas “enfocándonos en sensibilizar a los más jóvenes, porque el futuro es de ellos”.
En este sentido, asegura sentirse “fascinado” al contemplar a niños pequeños “sentados y totalmente concentrados” durante las proyecciones que acompañan sus jornadas divulgativas, lo que le anima a pensar que la actual situación puede ser reversible.
Uno de los últimos foros en los que participó fue el primer congreso de Alianza Internacional por la Conservación, entidad de la que es cofundador junto a documentalistas de la BBC y National Geographic, que culminó en Madrid “con gran éxito” el pasado mes de marzo.
Además, colabora con la ong conservacionista GLACKMA “poniendo imagen a los valiosos datos que ha recogido esta organización en los últimos 20 años” a través de sus estaciones glaciares donde registran cada hora “los valores reales del calentamiento global”.

Cambio climático
Para Caraglia, la mejor manera de frenar el cambio climático es mostrar al público “todos estos datos que  nunca se han hecho públicos hasta ahora” para enfrentarlo a “la realidad”.
El fotógrafo ha viajado hasta en ocho ocasiones en expediciones a los polos para estudiar el derretimiento de los glaciares, “los mejores sensores del cambio climático en nuestro planeta”.
Estos viajes no han estado exentos de riesgos y, así, ha relatado experiencias extremas “en las que temí por mi propia seguridad, con ventiscas de 180 km/h o durmiendo a la intemperie” ante “la falta de recursos”.
Caraglia ha recurrido a las redes sociales, donde comparte su trabajo, con el fin de extender el mensaje conservacionista y también para atraer la financiación necesaria con la cual mantener las estaciones polares en funcionamiento.

Shackleton
Su pasión por la naturaleza le viene desde la infancia “cuando pasaba largas horas contemplando el mar” pero fue hace trece años, durante la convalecencia por un infarto que casi le costó la vida, cuando llegó a sus manos el libro ‘Atrapados en el hielo’, que narra la aventura del explorador Ernest Shackleton y su tripulación a bordo del buque ‘Endurance’ en ruta hacia la Antártida en 1914.
“Marcó mi vida para siempre” ha asegurado Caraglia, “y no paré hasta llegar a la cabaña que sirvió de refugio a la expedición”, pero en aquel lugar “sentí tanto respeto que apenas tomé unas cuantas fotografías”.
Entre sus aventuras en tierras polares figura una travesía de 11.265 kilómetros a bordo de un rompehielos porque “me identifiqué con la frase (de Shackleton) cuando decía que a veces creo que nací para estar lejos porque los glaciares ejercen en mí esa misma fascinación de querer volver una y otra vez”.
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