Animales emblema: un tercio en peligro



Un tercio de los animales nacionales está en peligro de extinción

Fecha de Publicación
: 13/07/2017
Fuente: La Vanguardia (España)
País/Región: Internacional


El 35% de los animales que adornan escudos y billetes en los países del mundo corren serios peligros de extinción, y otro 45% ve como su población sigue en disminución
En algún momento de cada nación, a alguien se le ocurrió simbolizar al Estado con un animal determinado. Podía ser la famosa águila calva, elegida por el abogado William Barton de Filadelfia porque creía que simboliza el poder y la autoridad suprema. O el gallo doméstico, ícono de Francia y Portugal por su carácter contestatario. El feroz león, el cromo más repetido en escudos y banderas, adorna los símbolos de muchos países africanos como Marruecos, Togo, Sierra Leona o Gambia, y de otros donde quizás sólo se lo encuentre en zoológicos, como Irán, Macedonia o el Reino Unido.
Sin embargo, el 35% de las especies animales que representan símbolos nacionales está en peligro de extinción, revela un estudio encarado por la Facultad de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami, difundido en la publicación BioScience. Los demás no tienen un panorama muy sencillo. El informe de los científicos Neil Hammerschlag y Austin Gallagher agrega que un 45% de las especies restantes tienen su población en declive.
¿Y quién es responsable de esta situación? El hombre, el mismo que decidió que esa ave o aquel felino sea el emblema de la nación, disminuye su presencia por la deforestación, la contaminación de los hábitats o la falta de controles ante la caza furtiva.
Solamente un 16% de los animales emblemáticos tienen algún tipo de protección, y no sólo en los papeles, sino que realmente permitan una recuperación o estabilidad de la población, como sucede con el águila calva de Estados Unidos, el lince en Rumanía, el lobo en Serbia, el castor en Canadá o el canguro en Australia.
Según las categorías de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), entre las especies que están en peligro crítico de extinción y no cuentan con programas de protección están el camello, animal nacional de Iraq y los Emiratos Árabes Unidos, el tigre (en Malasia, India y Corea del Norte), el antílope sable gigante (Angola) o el elefante africano (República Centroafricana, República Democrática del Congo, Guinea y Suazilandia).
Una categoría inferior son los que están en peligro de extinción, como el leopardo de las nieves (Tajikistán), el águila esteparia (Kazajistán), el elefante asiático (Tailandia) o el Dragón de Komodo (Indonesia).
Y entre las especies de población vulnerable se pueden citar al león africano (Chad, Etiopía, Malawi y Kenia, entre otros), el leopardo (Somalia), el secretario (Sudán), el kiwi (Nueva Zelanda) o el bisonte (Bielorrusia)
Hay otros animales cuya población está en peligro de extinción o su situación es crítica, pero al menos sus poblaciones están estables gracias a programas de protección, pero son una minoría. Entre otros, se encuentran el panda gigante (China), el kouprey (una especie de búfalo, representante de Camboya), el orix (Catar), el venado de cola blanca (Chile), el pájaro campana (Paraguay) y el olm (una salamandra anfibia, de Eslovenia).
Quizás como una advertencia al resto de las naciones, algunos países exhiben especies extinguidas en sus emblemas, como el auroch (Bos primigenius), una especie de bóvido desaparecido que es el símbolo Moldavia; o el dodo, la gigantesca paloma que no podía volar autóctona de la Isla Mauricio y que fue cazada de forma indiscriminada.

Un ejemplo para las otras especies
“Si persisten las actuales tendencias de población, la mitad de los animales que encarnan símbolos nacionales se enfrentan a una futura extinción”, señala Neil Hammerschlag. “Si una nación no puede proteger a su símbolo nacional, ¿qué le espera a las otras especies”, aventura.
El científico aclara que el ave o el mamífero que es un símbolo no tiene por qué estar en una situación de privilegio sobre otras especies autóctonas, pero que su protección debería ser un ejemplo que se expanda a otros animales en situación comprometida. Además, las especies emblemáticas tendrían más facilidad para obtener apoyo público y generar programas de protección, “y que puedan apoyar indirectamente a la conservación de otras especies”, agrega Gallagher.
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