Bolivia fija fuertes metas ambientales para el 2030



Bolivia fija hacia 2030 triplicar almacenamiento de agua y cero deforestación

Fecha de Publicación
: 02/02/2016
Fuente: eju.tv
País/Región: Bolivia


El cambio climático en el mundo se ha intensificado. En 2015, el calor llegó a niveles inesperados y batió récords. En otras partes, el frío recrudeció, como en Estados Unidos y Europa.
En Bolivia, en enero de 2016, 17 municipios llegaron a máximas de calor sentidas solo en 1950.
El ministro de Planificación, René Orellana, dijo que Bolivia asume con responsabilidad el reto de bajar las emisiones de gas, al plantear cambiar la matriz energética y ser exportador de energía eléctrica.
Para todas estas metas tiene un plan macro de generación de energía eléctrica y renovable, hacia el año 2030, de 13.300 megavatios. Todo en respuesta a la propuesta aprobada, en diciembre de 2015, cuando la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas (COP21), en París, se fijó metas para contrarrestar el cambio climático en el mundo.
Bolivia se trazó, como principales ejes, triplicar el almacenamiento de agua, cambiar la matriz energética en 80 por ciento hacia energía renovable, llegar a deforestación cero e incrementar los bosques a más de 54 millones de hectáreas.
Para llegar a estos objetivos, el Gobierno se fijó una serie de acciones que fueron presentadas en la COP21. Orellana, quien presidió en diciembre pasado la delegación boliviana, explicó a OPINIÓN que varias acciones que perfilan estos objetivos son basadas en el trabajo que ya desarrolla y encarará Bolivia al año 2020, 2025 y 2030.
Puso como ejemplo el tema de agua potable, riego, la reforestación, energía renovable, entre otros aspectos para cumplir el compromiso denominado Contribución Prevista Determinada Nacionalmente de Bolivia (INDC por sus siglas en inglés) que Bolivia entregó a la COP21.
Además, precisó que ante el panorama mundial adverso con el calentamiento global, el Gobierno boliviano ha priorizado la relación de acciones de mitigación y adaptación en complementariedad con el desarrollo integral en las áreas de agua, energía, bosques y agropecuaria en el marco de la Agenda Patriótica 2025 y sus planes de desarrollo nacional.
Frente a la propuesta boliviana, el exembajador ante la ONU y activista medioambientalista, Pablo Solón, advierte una contradicción entre lo que el Gobierno dice y lo que hace, “pues propugna que se debe cuidar a la Madre Tierra y luego enfatiza que Bolivia no puede ser guardabosques del capitalismo”. “No podemos imaginar un mundo sin bosques y las leyes que están siendo impulsadas en Bolivia van a aumentar la deforestación, estas son las contradicciones entre lo que se dice y lo que se está haciendo en la práctica”.
Aunque consideró que la propuesta boliviana ante la COP21 tiene buenas iniciativas, pero deben ser capitalizadas objetivamente en los hechos con proyectos realizables.
El coordinador del Programa de Reducción de Riesgos de Desastres del Cosude, Óscar Paz, manifestó que Bolivia ha expresado propuestas ambiciosas de cara a la reducción de emisiones de CO2 y contribuir a evitar que suba el calentamiento más de 2 grados, pero si esos esfuerzos no son acompañados por la comunidad internacional, de nada servirá, pues igual sentirá los efectos del calentamiento.
Orellana dijo que Bolivia considera que su contribución prevista representa un esfuerzo ambicioso y justo.
Los pilares sobre los que se trabaja ante el cambio climático son el agua, energía, bosques y agropecuaria.
El ministro Orellana dijo que Bolivia trabaja con recursos de donación, de créditos y propios en proyectos diversos de agua, energía y producción de alimentos con el enfoque de adaptación y mitigación al cambio climático en correlación a los acuerdos que se perfilaron en varios encuentros en la COP21 y que se concretaron en París.
De acuerdo al plan de Contribución Prevista Determinada Nacionalmente, se perfila triplicar, es decir llegar a 3.779 millones de m3, la capacidad de almacenamiento de agua en el 2030, respecto a los 596 millones de m3 de 2010. Además, alcanzar el 100 por ciento de la cobertura del agua potable en 2025, con sistemas de prestación de servicios de resilientes.
Se perfila triplicar la superficie de riego superando el millón de hectáreas hasta en 2030, respecto a las 296.368 hectáreas de 2010, duplicando la producción de alimentos bajo riego al 2020 y triplicando al 2030, respecto a 1.69 millones de toneladas métricas de 2010.
Para conseguir estos objetivos, el Gobierno plantea el desarrollo de infraestructura resiliente para los sectores productivos y los de servicios.
También restaurar la cobertura vegetal para evitar la erosión y reducir los daños por eventos climáticos adversos.
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