México, asfixiada por el tráfico, busca una salida



Ciudad de México, asfixiada por el tráfico, estrena polémico código de circulación

Fecha de Publicación
: 18/12/2015
Fuente: EFE
País/Región: México


La Ciudad de México, o Distrito Federal, estrena hoy un código de circulación para contrarrestar el creciente caos vial de una urbe sobrepasada por los más de 5 millones de vehículos que congestionan a diario sus calles, la falta de planificación urbanística y una cultura cívica todavía verde.
La nueva normativa da prioridad a peatones y ciclistas, prohíbe insultar verbalmente a agentes de tránsito o el mal uso del claxon, y reduce el límite de velocidad en alguna vías.
El objetivo es disminuir los niveles de accidentes, que según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros llegan al millar al día y causan más de mil muertes al año en la capital mexicana.
El 60 % de las víctimas son peatones, mientras el 34 % de los siniestros son por exceso de velocidad, el 21 % por consumo de alcohol y el 16 % por no ceder el paso o pasarse la luz roja.
Para velar por el cumplimiento del reglamento han sido capacitados 1.400 agentes, lo que da a más de 3.000 vehículos por uniformado.
Además, se han activado decenas de radares y cámaras para detectar infracciones como la falta del cinturón de seguridad, el uso del teléfono al volante o la invasión de carriles contrarios. Se espera que la tecnología capte el 70 o 75 % de las faltas.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), la mancha urbana en la que se encuentra la capital, residen más de 20 millones de personas, el 17% de la población nacional, y se genera el 23 % del PIB del país.
El 40 % de sus habitantes cambia de municipio para ir a trabajar y desde 1986 hasta 2014 el número de autos ha pasado de 1,6 a 5,3 millones, lo que da un promedio de aumento del 4,4 % anual, superior al 1,3 % de la población.
Para colmo de males una reciente decisión de la Suprema Corte avaló el regreso al asfalto de 400.000 vehículos a los que se les impedía transitar a diario por su antigüedad y la contaminación que provocan a través de un programa conocido como “Hoy no circula”.

Críticas de la población
El nuevo reglamento ha sido recibido con críticas de la población en las redes sociales con el argumento de que la policía de tráfico, con fama de corrupta, aprovechará la ocasión para abusar de los conductores con la tradicional “mordida” (coima).
La Contraloría General del Distrito Federal ha activado un plan para la correcta aplicación de la normativa por parte “de los servidores públicos encargados de imponer infracciones”, a fin de “inhibir malas prácticas y fomentar la cultura de la legalidad”.
Otras voces ponen en el punto de mira a los ciudadanos, como el Consejo Ciudadano del Distrito Federal, cuyo portavoz, Francisco Hoyos, considera el nuevo reglamento “mucho más cercano a los retos de movilidad” de la megalópolis, que cuenta con 25.000 calles y 2.500 colonias (barrios).
“Lo vemos como un código de conducta social más que como un manual de sanciones”, señala Hoyos.
Un informe realizado recientemente por el Consejo durante ocho semanas en los 23 cruces más conflictivos reveló que 57 % de los automovilistas no respetan los pasos peatonales y 25 % sigue de largo ante una luz roja.

Cilcistas
Tampoco se libran los ciclistas, reivindicados con el sistema gratuito Ecobici y que en las últimas semanas se han manifestado por la muerte de varios compañeros. Según el Consejo, 63 % de ellos no respetan el semáforo en rojo ni el sentido de la circulación. ”Lo que tenemos es una lucha por el espacio público en donde el motociclista culebrea entre los coches, el ciclista piensa que no le afecta el sentido contrario y el conductor hace algunas cosas y otras no”, resume Hoyos.
Tampoco ayuda que la capital tenga “el doble de vehículos de los que puede soportar”, apostilla.
Ni siquiera los peatones se salvan pues, según indica, aun cuando “cuentan con infraestructura en pasos de cebra (peatonales), lo que les gusta es ir por entre de los coches cuando el tráfico se detiene”.
A todo ello se suman los gigantes desarrollos inmobiliarios del Paseo de la Reforma y Nuevo Polanco, este último impulsado por el magnate Carlos Slim, el segundo hombre más rico del planeta, que se realizaron sin ningún tipo de obra de mitigación del tráfico.
“Esta ciudad no se hizo como Estocolmo; no se planeó como quisiéramos y ahora estamos sufriendo consecuencias”, concluye Hoyos.
Y además, es muy grande. Cuenta una red vial total de 10.000 kilómetros, de los cuales el 10 % son vías primarias y el resto secundarias.
Frente a los atascos, muchos conductores apelan a la aplicación móvil Waze, que te lleva por el itinerario menos congestionado, pero no basta.
En opinión del transportista Luis Obed, “el tráfico está criminal a lo largo de todo el año” y “el reglamento beneficiará porque es más estricto”.
Carlos, un motociclista, reconoce que “no todos” lo van a respetar porque falta tradición cívica, y advierte que las reglas pueden funcionar en una ciudad “donde hay poco carro, pero aquí no”.
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