Ultima y decisiva etapa de negociaciones climáticas



Negociadores sobre cambio climático arrancan semana decisiva en Bonn

Fecha de Publicación
: 20/10/2015
Fuente: La Información (España)
País/Región: Internacional


La última etapa negociadora antes de la gran conferencia mundial sobre el cambio climático de París (COP21) se abre este lunes en Bonn, donde 195 delegaciones partes tienen cinco días para intentar cerrar un ambicioso acuerdo.
El objetivo más difícil, y el más anhelado por los defensores del medio ambiente, es lograr que la economía mundial elimine de aquí a 2050 su dependencia de las energías fósiles (petróleo, carbón, gas).
Diez de las mayores compañías del sector se comprometieron el viernes pasado a multiplicar sus iniciativas e inversiones en energías alternativas para lograr esa transición.
Esa promesa fue recibida con escepticismo por las ONGs, que advierten que los Estados tampoco se muestran suficientemente decididos.
"Aunque el borrador (de acuerdo del COP21) incluye referencias a cero emisiones de gases con efecto invernadero y neutralidad del carbono, no hay un claro llamado para pasar de emisiones de combustibles fósiles a energías renovables en 2050" criticó la Red de Acción para el Clima en Europa (CAN) que agrupa a más de 120 organizaciones.
El texto a debate en Bonn, que en teoría debe ser aprobado el viernes que viene para someterlo a los ministros en París, es voluntariamente vago sobre los temas clave para buscar el máximo consenso.
El recuerdo del fracaso de la COP de Copenhague en 2009, cuando no se alcanzó un compromiso, pesa en el ánimo de los negociadores, y Francia, anfitriona de la COP21, presiona para eliminar el máximo de obstáculos.
El segundo gran objetivo del texto a debate en Bonn es frenar el calentamiento de la atmósfera, y para ello las partes firmantes (194 países más la Unión Europea) deben limitar sus emisiones de gases con efecto invernadero.
Los investigadores medioambientales advierten que el planeta debe contener su calentamiento a un aumento tope de 2ºC de aquí a mediados de siglo para evitar dramáticos cambios en el nivel del mar, el deshielo de los polos o simplemente para evitar que los ciclones y fenómenos climáticos no sean aún más desastrosos.
Hasta la semana pasada, 149 partes negociadoras de la COP habían presentado sus contribuciones a nivel nacional (INDC en inglés), que en la jerga de las negociaciones implica los objetivos de reducción de emisiones de cada país. Esas 149 propuestas equivalen al 90% de las emisiones de CO2.
Cada parte negociadora presenta su propia manera de contabilizar ese esfuerzo. Estados Unidos propone reducir sus emisiones actuales en un 26% a 28% de aquí a 2025. China asegura que alcanzaría su máximo emisor en 2030, para reducirlo paulatinamente. La Unión Europea asegura que quiere reducir sus emisiones de CO2 en un 50% de aquí a 2050.
Pero las consecuencias de esas promesas no parecen que vayan a garantizar un aumento máximo de 2ºC de la temperatura mundial, critican las ONGs. "Un primer análisis de esos compromisos muestran que (...) desembocarían en un incremento de la temperatura media de como mínimo 2,7ºC", explicó CAN Europa.
También hay desacuerdo sobre cuándo y cómo controlar mutuamente esas emisiones de gases. "Ante los rápidos cambios en tecnología, ciencia y políticas (...) el mundo debe volver a la mesa de negociaciones dentro de cinco años, no diez, para aumentar su ambición", sugiere el Instituto Mundial para los Recursos (WRI).
No hay tampoco claridad sobre cómo financiar el enorme desafío de cambiar de matriz energética del mundo. Sobre la mesa está la propuesta de que los países ricos transfieran anualmente a partir de 2020 100.000 millones de dólares a los países pobres y en desarrollo para luchar contra el cambio climático y también para adaptarse a los impactos inevitables.
Pero en una clásica pirueta de estas complejas negociaciones, la organización que agrupa a los países industrializados (OCDE) calculó recientemente que esas naciones ricas ya aportaron en 2014 unos 62.000 millones de dólares.
La forma en cómo se contabilizan esas ayudas, sobre cómo hay que indemnizar a los países que no podrán escapar a las consecuencias del cambio climático (como por ejemplo las islas del Pacífico) también generan incertidumbre.
"Hay indicios de que vamos en la buena dirección, pero no hemos llegado aún", advirtió el WRI la semana pasada.
"Pedimos a todas las partes que vengan preparados para lanzarse a una negociación sobre el texto, para poder entregar un borrador (...) que será concluido en la COP21", pidieron los copresidentes de esta ronda negociadora en Bonn, Estados Unidos y Argelia.
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