Como AL puede ayudar a salvar los océanos



A la búsqueda de compromisos contra las amenazas a los océanos

Fecha de Publicación
: 15/08/2015
Fuente: IPS
País/Región: Internacional


América Latina debería asumir un liderazgo mundial en la adopción de medidas efectivas para proteger los océanos, amenazados por la pesca ilegal, el impacto del cambio climático y la contaminación marina por desechos plásticos y la acidificación.
“El mundo entero está atrasado en la adopción de medidas efectivas para proteger los océanos y América Latina no escapa a esta realidad”, afirmó a Tierramérica el director ejecutivo de la organización Oceana en Chile, Alex Muñoz.
Sin embargo, añadió, “esperamos que la región asuma un liderazgo en esta materia, creando grandes áreas marinas protegidas, eliminando la sobrepesca y adoptando mejores sistemas para combatir la pesca ilegal y no reportada”.
La ocasión propicia, dijo, será la segunda conferencia internacional Nuestro Océano, que se celebrará el 5 y 6 de octubre en el puerto chileno de Valparaíso, a 120 kilómetros al noroeste de Santiago.
En la conferencia, 400 representantes gubernamentales, científicos, empresarios y activistas ambientales de 90 países deberán “comprometerse a realizar acciones concretas para abordar las graves amenazas que afectan al océano”, anticipó a Tierramérica el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz.
“Los grandes temas globales deben ser abordados desde una perspectiva amplia e inclusiva”, puntualizó el canciller chileno.
En materia oceánica existe una gobernanza internacional,  cuyo pilar es la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, adoptada en 1982, y que va a completarse con un tratado para preservar el alta mar, según resolvió en junio la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Pero, argumentó el canciller, “como complemento, nos parece indispensable que existan iniciativas que permitan analizar en forma más detallada y directa los esfuerzos que estamos haciendo los gobiernos para proteger este valioso recurso”.
La primera edición de la conferencia internacional se realizó en 2014 en Washington e impulsó alianzas e iniciativas voluntarias valoradas en más de 800 millones de dólares, destinadas a la conservación de los océanos y nuevos compromisos para la protección de más de tres millones de kilómetros cuadrados de mar.
En Valparaíso, en tanto, los países participantes darán cuenta de los avances alcanzados durante el año y establecerán nuevos compromisos.
“Estas reuniones generan una competencia muy saludable entre los países por hacer anuncios que de otra manera no ocurrirían”, afirmó Alex Muñoz, de Oceana, considerada la mayor organización internacional dedicada a la investigación y preservación de los océanos.
“Tenemos pocos años para detener el deterioro del mar, especialmente de las pesquerías, y, por lo tanto, estas conferencias nos ayudan a acelerar las políticas de conservación marina de impacto global”, añadió.
Además valoró que a partir de la conferencia de 2014 “muchos gobiernos se motivaron a crear grandes parques marinos o a adherir acuerdos de combate a la pesca ilegal, como el Acuerdo de Naciones Unidas de Nueva York, que estuvieron sin ser ratificados durante varios años”.
El especialista se refirió así al Acuerdo de las Naciones Unidas sobre la conservación y ordenación de las poblaciones de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios, suscrito en 1995 y que desarrolló en ese ámbito la convención del mar.  Chile, explicó, fue uno de los países que se sumó a este acuerdo tras la primera conferencia.
En la edición de Valparaíso “esperamos que haya anuncios importantes sobre la creación de nuevas grandes áreas marinas protegidas”, dijo el director de Oceana, y advirtió que Chile, como país anfitrión, “debería dar el ejemplo con un parque marino de grandes proporciones en el océano Pacífico”.

Riqueza amenazada
Los océanos cubren más de 70 por ciento de la superficie del globo, pero solo uno por ciento de su área está protegido. Entre 50 y 80 por ciento de la vida en la Tierra se encuentra bajo la superficie de los océanos y 97 por ciento del agua del planeta es salada, según datos de la ONU.
Los fitoplancton producen la mitad del oxígeno de la atmósfera mediante la fotosíntesis y la vasta variedad de productos que ofrece con gran potencial nutricional, aportan a la seguridad alimentaria mundial.
Un estudio, publicado en abril por el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), indica que los océanos esconden riquezas desaprovechadas por unos 24 billones (millones de millones) de dólares.
Los océanos son, además,  inspiración para artistas plásticos y poetas, como el chileno Pablo Neruda (1904-1973), premio Nobel de Literatura 1971.
En su poema “El gran océano” escribió: “Si de tus dones y de tus destrucciones, Océano a mis manos pudiera destinar una medida, una fruta, un fermento, escogería tu reposo distante, las líneas de tu acero, tu extensión vigilada por el aire y la noche y la energía de tu idioma blanco que destroza y derriba sus columnas en su propia pureza demolida”.
Sin embargo, los océanos concentran una de las mayores amenazas para los ecosistemas por sobreexplotación, uso indebido y el cambio climático, entre otros factores, alertó el WWF.
De esos peligros no está exenta América Latina, donde se ubican cinco de los 25 países que más capturan peces en el mundo: Perú, Chile, México, Argentina y Brasil, por ese orden.
Solo en Chile, 16 de las 33 principales pesquerías, que definen la extracción industrial de cada recurso marino específico en zonas determinadas de la costa, están en situación crítica por sobreexplotación, según un informe oficial.
En el caso de Perú, fenómenos climáticos ponen en riesgo la pesca industrial de la anchoveta, considerada la segunda pesquería más grande del planeta, después de la de China.
La pesca ilegal, en tanto, tiene amenazadas a algunas especies de tiburones, como el triaenodon obesus, que habita los arrecifes de las costas pacificas de América Central, además de la merluza negra, también llamada bacalao austral (Dissostichus eleginoides), y el pepino de mar (Holoturoideos).
El canciller Muñoz precisó que el valor mundial de la pesca ilegal alcanza a 23.000 millones de dólares, “monto muy cercano a lo que mueve el narcotráfico”.
A esto se suma el grave problema de contaminación por desechos plásticos que sufren los océanos del planeta. Se estima que en 2010 se vertieron ocho millones de toneladas de plástico al mar que provocaron la muerte de millones de aves y animales marinos.
Actualmente, el plástico representa 80 por ciento de la basura en los océanos y costas.
La acidificación del océano, en tanto, es una de las consecuencias que el cambio climático está produciendo en nuestro planeta y sus efectos podrían provocar que exista una variación en las especies y cantidades de peces que bordeen las costas en los próximos años.
Por todo esto, afirmó el canciller, se hace necesaria la continuidad de la conferencia, porque existe “la urgencia de proteger nuestros mares y de ‘revisar’ los compromisos gubernamentales de los que se debe rendir cuenta, a la vez que comprometerse con nuevas acciones”.
Y en esta versión, anticipó el ministro, a los cuatro temas centrales se sumarán el papel de las comunidades locales en las islas oceánicas, la filantropía al servicio de la protección y conservación marina y un segmento sobre gobernanza, ejemplificado en el régimen de regulación del alta mar.
Anunció, además, que el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, creador de la iniciativa, confirmó una tercera edición de estas conferencias, que  se realizará nuevamente en Washington en 2016.
.

0 comentarios:

Blog Archive

Seguir por E-Mail

Temas

Archivo de Blogs