Energías limpias no explotadas en América Central



América Central desaprovecha energía del sol, el aire y la tierra

Fecha de Publicación
: 29/07/2015
Fuente: IPS
País/Región: América Central


Ubicada en una zona privilegiada por las corrientes aéreas y la radiación solar, América Central sigue atada a la generación de energía térmica e hidroeléctrica a gran escala y desaprovecha la posibilidad de incluir a las comunidades en proyectos menos invasivos y más limpios.
Aunque lleva años intentando avanzar en la generación de energía renovable, la región promedia 36 por ciento de electricidad producida desde enormes plantas que consumen carbón o derivados del petróleo.
Los tomadores de decisión de América Central todavía desprecian el enorme potencial eólico y solar que podría reducir sus emisiones de carbono y, paralelamente,  empoderar a comunidades vulnerables, principalmente en zonas alejadas, facilitando su acceso a la electricidad.
“De manera general, la región centroamericana no está aprovechando el total de su potencial, principalmente porque no se han elegido las rutas de inversión”, explicó a IPS el oficial de energías renovables del nicaragüense y no gubernamental Centro Humboldt, Javier Mejía.
El especialista explicó que, a diferencia de los megaproyectos del pasado, “las solares y eólicas podrían tener más lugar en zonas aisladas y pueden atender a pequeños grupos poblaciones donde al (sistema) interconectado le sea complicado llegar”.
Un análisis del próximo Estado de la Región, producido por el costarricense Consejo Nacional de Rectores, determinó que la región utiliza tan solo cerca de uno por ciento de su potencial eólico.
Además, este informe, que será publicado en 2016  y a cuyos resultados sobre energía tuvo acceso un grupo de periodistas, determina que los países de la región poseen entre dos y tres veces más de radiación solar anual que Alemania, el líder mundial en el aprovechamiento de esta fuente.
Añade que todavía está inexplorado 85 por ciento el potencial geotérmico, aunque gran parte es de difícil acceso.
El análisis recoge los datos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, que en conjunto cuentan con 45 millones de habitantes.
Durante décadas, los países centroamericanos apostaron por producir electricidad con la fuerza de los ríos y con enormes plantas que consumen derivados de petróleo o carbón, apoyados en un sistema que descarga la mayoría de la inversión sobre corporaciones privadas.
En 2014, las instalaciones hidroeléctricas aportaron 45 por ciento de la electricidad final de la región y los combustibles fósiles  36 por ciento, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Según Mejía, una debilidad de la región es que “muchos países dependen de la inversión extranjera que genera muchas veces megaproyectos que por sí mismos no resuelven la problemática energética, sino que acarrean una serie de daños sociales y ambientales”.
Un estudio del no gubernamental Observatorio de Multinacionales en América Latina (Omal), publicado en 2014, reveló que 11 empresas privadas (solo tres de ellas centroamericanas) controlan 40 por ciento de la producción eléctrica de América Central.
La participación estatal, según el estudio de Omal, ronda 35,7 por ciento.
La situación de la presencia de energías limpias en la región varía de país a país. Mientras Costa Rica espera cerrar 2015 con 97 por ciento de su electricidad tomada de fuentes renovables, Nicaragua y Honduras todavía abastecen más de la mitad de su demanda con carbón y derivados del petróleo.
Panamá aumentó su dependencia de los combustibles fósiles entre 2000 y 2013, mientras que El Salvador apostó con mayor fuerza por el potencial geotérmico, una fuente abundante en el país. Guatemala destaca por tener la mayor presencia  relativa de carbón, la fuente energética más sucia.

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