Kenia, el ejemplo de la distribución inequitativa



La economía de Kenia crece, pero los pobres no se enteran

Fecha de Publicación
: 05/01/2015
Fuente: IPS
País/Región: Kenia


David Kamau es un pequeño agricultor de maíz en Nyeri, en la provincia Central de Kenia, a 153 kilómetros de la capital. Recientemente diversificó su cultivo e incorporó la zanahoria, pero todavía no obtuvo ganancias.
Kamau asegura que los insumos cuestan demasiado y que, de continuar esta tendencia, deberá parcelar y vender sus cinco hectáreas.
Esto le sucede a muchos de los pequeños agricultores en este país de África oriental, donde la agricultura representa aproximadamente 25 por ciento del producto interno bruto (PIB). Aunque producen alrededor del 75 por ciento del total de la producción agrícola, apenas recuperan sus costos.
“Una bolsa de 150 kilos de zanahorias cuesta unos 27 dólares, cuando antes estaba a 22 dólares. Pero a medida que los precios suben, también lo hace el costo de los insumos”, explicó Kamau.
El Ministerio de Agricultura calcula que cinco millones de los ocho millones de hogares del país dependen directamente de la agricultura para su subsistencia. Sin embargo, los agricultores no perciben una rentabilidad adecuada porque el sector está subfinanciado, observó Jason Braganza, un analista económico con sede en Nairobi.
Este año, el Estado destinó 2,4 por ciento de su presupuesto al sector agrícola, un 0,6 por ciento menos de lo asignado en el bienio anterior. El monto es muy inferior al umbral que estipuló la Unión Africana en 2003 en su Declaración de Maputo sobre Agricultura y Seguridad Alimentaria, que lo fijó en un mínimo de 10 por ciento.
El resultado es que “los agricultores abandonan gradualmente las granjas y prueban otras iniciativas económicas. Kenia Central solía ser un granero, pero los complejos residenciales y comerciales están reemplazando a las tierras de cultivo”, se quejó Kamau.
La agricultura no es el único sector con problemas económicos en este país. Las pequeñas empresas carecen de servicios esenciales de apoyo empresarial. Dos tercios de los 45 millones de kenianos no tienen acceso a servicios financieros básicos, como es el caso de las cuentas bancarias.
“El crecimiento de los barrios pobres, urbanos y rurales, es un indicio de que hay más gente pasando por épocas difíciles “, afirmó Dina Mukami, del movimiento social Bunge la Mwananchi  (Parlamento del Pueblo).
Su organización considera demandar al gobierno por las cifras divulgadas en la publicación oficial Atlas Socioeconómico de Kenia, publicada en noviembre. El informe expone la profunda disparidad en los niveles de pobreza en todo el país.
“El Atlas es una herramienta poderosa, pero está por verse si el gobierno usará la información para… mejorar el nivel de vida” de la población, cuestionó.
Felix Omondi, oriundo de Kibera, una división de Nairobi considerada el mayor barrio pobre de África, e integrante de la organización social Revolución Unga, cree que el Atlas generó cosas buenas.
El activista señaló a IPS que el Estado está aplicando un programa para mejorar los barrios pobres. Es “una de las formas en que el gobierno utiliza el Atlas para mejorar la vida de la gente”, sostuvo.
En los últimos tres meses el gobierno trabajó con habitantes de los barrios pobres para establecer proyectos de generación de ingresos y prestar servicios básicos, como baños, alumbrado y drenaje.
Al menos 3.000 jóvenes de Kibera se beneficiarán con estos proyectos. Omondi, uno de los beneficiarios, informa que él está a cargo de uno de los molinos de posho (harina de maíz) que el gobierno instaló para generar ingresos.

Oficialmente, Kenia es ahora un “país de medianos ingresos”
Mientras tanto, en el otoño boreal se supo que, tras una revisión estadística, la economía de Kenia había crecido 25 por ciento, por lo que ahora es oficialmente un “país de medianos ingresos”.
La expansión de la clase media es un motor importante de ese crecimiento, ¿pero qué características tiene ese sector de la población? El ingreso nacional bruto por habitante asciende a 1.160 dólares en Kenia, mientras el umbral de “medianos ingresos” del Banco Mundial es de 1.036 dólares.
Los últimos indicadores de distribución del ingreso en Kenia, de 2005, revelan que 45,9 por ciento de la población estaba en la línea de pobreza nacional, y que la renta en poder del 10 por ciento más alto correspondía al 38 por ciento.
Pero esta información oficial sin actualizar excluye a la economía informal, expresó África Ariño, profesora de gestión estratégica en la IESE Business School de la española Universidad de Navarra.
“Un taxista gana KES 15.000 al mes (unos 178 dólares), y paga KES 3.500 (cerca del 25 por ciento de sus ingresos) para alquilar una habitación en la que vive con su esposa y sus dos hijos”, explicó Ariño.
“No tienen cocina ni baño: son instalaciones compartidas con otros en el mismo edificio. Su ingreso es más o menos el salario promedio de un conductor, según la Encuesta Económica de Kenia en 2014. ¿Él pertenece a la clase media?”, preguntó la experta.
Según Braganza, uno de los principales obstáculos en Kenia es que, aunque el crecimiento económico del país es real y sostenible, la estructura de la economía sigue sin cambiar. Los recursos no se desplazaron a los sectores más productivos de la economía, lo que aumentaría la productividad y el empleo remunerado.
Para que la gente perciba el efecto de “goteo” del crecimiento económico, también debe haber una transformación estructural, señaló.
“Es necesaria una mayor inversión en los sectores más productivos, así como inversión en sectores emergentes. Esto contribuirá con la reducción del desempleo y la pobreza”, sugirió el analista.
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