A un día del comienzo de Copenhague




Gore cree que los que niegan el calentamiento global debilitan la democracia


Fecha de Publicación: 06/12/2009
Fuente: EFE
País/Región: Internacional


El ex vicepresidente estadounidense y adalid de la lucha contra el cambio climático, Al Gore, cree que "los líderes que niegan la realidad del calentamiento global debilitan la democracia".
"Ésta es la mayor amenaza de nuestra civilización", insistió Gore en una entrevista con el diario italiano "La Repubblica", publicada hoy.
Asimismo, se refirió a la polémica creada por una serie de correos electrónicos enviados entre científicos en los que se habla de cómo manipular datos que confirmen la influencia del hombre en el cambio climático.
"Los negacionistas del cambio climático están engañando a la gente haciendo creer a las personas que esos correos electrónicos tienen un significado mayor al que les corresponde", manifestó el premio Nobel por la Paz, que subrayó que "el clima está cambiando" y eso es un hecho.
Por otro lado, Gore reiteró que, bajo su punto de vista, el plan presentado por el presidente de su país, Barack Obama, para recortar las emisiones un 17% en Estados Unidos antes de 2017 "es más débil de lo que debería".
"Me gustaría que los Estados Unidos pudieran hacer más", comentó, al tiempo que señaló que "Obama ha hecho la elección justa al escoger acudir" a la Cumbre de Copenhague, que durante doce días a partir de mañana discutirá sobre el cambio climático.
"Estados Unidos es la nación que puede ofrecer más soluciones y que cuenta con el liderazgo para hacerlo. Espero que el presidente quiera hacer más", dijo.

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Ricos y pobres se juegan desde mañana el futuro del planeta sobre el tablero climático

Fecha de Publicación: 06/12/2009
Fuente: Europa Press
País/Región: Internacional


Unos 20.000 delegados de 190 países asistirán desde mañana, lunes 7 de diciembre, y hasta el viernes 18, en Copenhague (Dinamarca) a la 15 Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU sobre Cambio Climático (COP15) que debería alumbrar el futuro acuerdo mundial de reducción de emisiones de CO2. El nuevo texto tendría que sustituir al Protocolo de Kioto a partir de 2013 para hacer frente al calentamiento global.
Esta cumbre, para la que están acreditados 5.000 periodistas de todo el mundo y que tendrá lugar en el Bella Center de la capital danesa, debe "pasar la historia" por el éxito en la consecución de un acuerdo pero también por el número de asistentes, según la secretaria de Estado de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), Teresa Ribera. "Sigue habiendo una expectativa grande de éxito", aseguró.
En todo caso, ya se ha descartado la posibilidad de que Conpenhague culmine con un Tratado Internacional con texto articulado, aunque la responsable española ve "perfectamente posible" un acuerdo vinculante, o lo que es lo mismo, una 'COP decisión', con una "referencia expresa" a que se traduzca de forma inmediata en un tratado. Por el momento, se sitúan a un lado del tablero de juego los países desarrollados y, al otro, los países en desarrollo (emergentes y pobres).
Según las previsiones de los científicos de la ONU (IPCC), los primeros deberían adoptar compromisos verificados de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero entre un 25 y un 40 por ciento en 2020 con respecto a los niveles de 1990.
Los segundos podrían continuar incrementando sus emisiones, pero entre un 15 y 30 por ciento menos de lo que lo harían si no tomaran ninguna medida, en el mismo horizonte temporal. Todo ello para evitar que la temperatura media del planeta no crezca en más de dos grados centígrados a finales del siglo XXI, una cifra que, en todo caso, no aparece plasmada en ningún acuerdo de la COP.
La UE fue la primera que hace un año adoptó unilateralmente un descenso de sus emisiones en un 20 por ciento en 2020 con respecto a los niveles de 1990 y en los últimos días otros países han anunciado compromisos. Entre ellos, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ofrece una reducción del 17 por ciento, ahora bien, respecto a 2005, lo que en realidad significa un recorte del 5,5 por ciento respecto a 1990. A ellos, se han unido otros países ricos como Japón, Australia y Rusia.
De hecho, los compromisos anunciados por el conjunto de países desarrollados, sin EE.UU., entrarían en la horquilla recomendada por los científicos, aunque la suma de los estadounidenses sitúa las reducciones globales de los ricos por debajo del 20 por ciento, lo que no cubriría las expectativas científicas.
En principio, el compromiso anunciado por Obama no es suficiente para que la UE tome la decisión de incrementar el suyo hasta el 30 por ciento, como prometió si otros países desarrollados realizan un esfuerzo equivalente al de los europeos. Sin embargo, Ribera asegura que este compromiso es "firme". "No vamos a dar por adelantado un 30 por ciento hasta que no haya un esfuerzo equivalente. La solución, en Copenhague", comentó.
En cuanto a los países en desarrollo, los anuncios de China e India, que se suman a otros realizados ya por México, Chile, Indonesia o Sudáfrica, han animado las negociaciones. Sin embargo, según Ribera, es necesario comprobar qué significan exactamente los compromisos adelantados por estos países y en qué medida se acercan a las propuestas de los científicos.
Además de las reducción de gases a corto plazo, el futuro acuerdo debe recuperar una señal clara a medio y largo plazo, en 2050; definir la cooperación para la adaptación al calentamiento; diseñar un sistema de reconocimiento de valor para frenar la deforestación; incrementar notablemente la transferencia tecnológica y los recursos financieros (100.000 millones de euros adicionales/año en el entorno de 2020, según la UE) a través de recursos domésticos, mercados de carbono y solidaridad vía presupuestos adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo; y determinar un sistema de monitoreo transparente que dé credibilidad.
Junto con ello, aún hay que trabajar intensamente en los acuerdos relacionados con las emisiones en aviación y navegación marítima y dilucidar si las negociaciones paralelas sobre los mecanismos previstos en el Protocolo de Kioto se incorporan o no al futuro acuerdo. Finalmente, Ribera aseguró que la polémica sobre los 'mails' 'hackeados' en Reino Unido que cuestionan las evidencias científicas sobre el carácter antropogénico del cambio climático no afectará a la Cumbre de Copenhague.

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Los países petroleros temen que Copenhague les signifique graves pérdidas

Fecha de Publicación: 06/12/2009
Fuente: EFE
País/Región: Internacional


Los países productores de petróleo, sobre todo los más dependientes de la venta de su "oro negro", temen que las decisiones que salgan de la Cumbre sobre el Cambio Climático de Copenhague les acarreen grandes pérdidas económicas.
Oficialmente no se conoce una postura unificada de esas naciones, ni de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que en Copenhague estará representada por su secretario general, el libio Abdalá El-Badri, aunque sólo en calidad de observador.
Los países miembros participarán por separado y el ministro argelino de Energía, Chakib Jelil, afirmó el 1 de diciembre en Argel que estaban analizando una posición coordinada.
Pero de momento, "no se divisa una postura común y coordinada de los países de la OPEP en Copenhague", dijo a Efe David Wech, experto de la asesora especializada en petróleo JBC.
"Algunos países, sobre todo Arabia Saudí, cuyos ingresos dependen, en primer lugar, de las exportaciones de crudo, quieren recibir una compensación por el retroceso de la demanda", añadió.
Se espera que otros, como Ecuador, intenten compensar las pérdidas de ingresos a través de los Mecanismos para un Desarrollo Limpio (MDL), establecidos en el Protocolo de Kioto, que promueven las inversiones en proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo.
Jelil reconoció que el temor de los productores se centra en la posibilidad de que sean considerados contaminadores y se acuerde una "impuesto sobre el carbono" en el consumo de hidrocarburos.
Estimó que la aplicación de ese impuesto impactaría negativamente en la demanda de petróleo y gas, ocasionándoles a los países de la OPEP unas pérdidas de hasta 3.000 millones de dólares hasta el año 2050.
"Los países exportadores de petróleo no son los contaminadores en la medida en que se limitan a vender esta energía", defendió Jelil.
Aunque los doce miembros de la OPEP producen juntos casi el 40 por ciento del petróleo que se consume en el planeta, las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) no presentan a los productores como los principales contaminantes.
Sus emisiones son relativamente bajas comparadas con el resto del mundo, si bien han aumentado de forma exponencial desde 1970.
Las 162 millones de toneladas de CO2 que las doce naciones emitían en 1971 pasaron a totalizar 1.536 millones de toneladas en 2007, es decir, un aumento del 848%, pero aún así, sólo llegaron a representar el 5,24% de las emisiones mundiales.
Incluso, en 2007, fueron ligeramente menores a las de Rusia, productor de gas y petróleo que no integra la organización y que emitió ese año 1.579 millones de toneladas, según los cálculos de la AIE.
Los expertos de JBC consideran "improbable" que en Copenhague se logre un protocolo vinculante sucesor del de Kioto, algo prácticamente descartado por los organizadores de la cumbre.
Pero sí dan por seguro que los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tomarán medidas para alcanzar objetivos de reducción de emisiones contaminantes.
Y así vaticinan que tales objetivos serán responsables de "una reducción neta de la demanda de productos (petroleros)" en esas naciones industrializadas, como consecuencia de una mayor eficiencia energética y un menor porcentaje de fuentes fósiles de energía que se espera alcanzar mediante la sustitución por combustibles alternativos, principalmente etanol y biodiésel.
Para impulsar la sustitución, las naciones ricas reducirían las subvenciones por las energías tradicionales y aumentarían las destinadas a la producción considerada sostenible de biocombustibles.
Pero además, la consultora JBC opina que no sólo la meta de frenar el efecto invernadero del planeta amenaza con restringir los ingresos de los productores de crudo, sino también el creciente interés político de EEUU y Europa en reducir su dependencia energética de los suministros provenientes de regiones inestables.

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La Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático toma el pulso a la Tierra

Fecha de Publicación: 06/12/2009
Fuente: EFE
País/Región: Internacional


Líderes políticos, científicos, expertos y decenas de ONG tomarán el pulso a la Tierra en Copenhague desde mañana y hasta el 18 de diciembre y medirán la temperatura del cambio climático para recetar remedios que palíen los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Este es el postulado de los organizadores de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Copenhague (COP15) a la que tienen previsto asistir unas 15.000 personas de 192 países, entre líderes, ministros, organizaciones ecologistas y medios de prensa.
La conferencia quiere dar una respuesta categórica a la amenaza global del cambio climático para encauzar a la humanidad hacia un crecimiento sostenible para todos.
Así, pedirá a las naciones desarrolladas recortar hasta 2020 sus emisiones entre el 25 y 40% por debajo de los niveles de 1990 para limitar el aumento de la temperatura a dos grados centígrados por encima de los valores de la era preindustrial.
Con la industrialización ha aumentado el volumen de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sobre todo de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, fundamentales para la vida en la Tierra, y que impiden que parte del calor solar regrese al espacio.
Además, el nivel del mar subió una media entre 10 y 20 centímetros en el siglo XX, y para 2100 se prevé que aumente de 9 a 88 centímetros más por la subida de las temperaturas, con lo que se expandirá el volumen del océano, aparte de que la fusión de los glaciares y casquetes polares incrementará el volumen de agua.
En el peor caso, el mar podría invadir los litorales fuertemente poblados de países como Bangladesh, provocar la desaparición total de algunas naciones, como las islas Maldivas, contaminar las reservas de agua dulce de miles de millones de personas y provocar migraciones en masa, considera la comunidad científica.
Sobre las causas del calentamiento global hay diversas opiniones, pero muchos expertos aducen que la razón principal de la subida de la temperatura es la industrialización iniciada hace siglo y medio y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo y carbón, la tala de bosques tropicales y métodos poco ortodoxos de explotación agrícola.
Pese al optimismo que se intentaba insuflar a última hora, el jefe de la conferencia, Yvo de Boer, ya situaba la fecha para un acuerdo jurídicamente vinculante en junio de 2010.
Esto significa que en Copenhague sólo se podrán aunar voluntades políticas hacia un documento sucesor del Protocolo de Kioto de 1997, vigente para 37 países industrializados hasta 2012.
Para que Copenhague sea un éxito, movimientos ecologistas como Greenpeace piden "un acuerdo justo, vinculante y ambicioso con el compromiso de que los países industrializados recorten las emisiones en un 40% hasta 2020 frente al nivel de 1990", además de poner fin a la deforestación tropical hasta esa fecha.
La enorme brecha entre los países industrializados y en desarrollo para frenar el calentamiento global y negociar una reducción de las emisiones de CO2 en la atmósfera es el principal escollo de este encuentro.
Las cantidades multimillonarias anuales que deberían aportar las naciones ricas a las pobres para paliar las devastadoras consecuencias del calentamiento global, cuyos efectos ya son visibles, han sido rebajadas por de Boer y otros expertos a 10.000 millones de dólares al año.
Esta propuesta es una cifra "modesta" pero es un inicio y es importante como "señal de confianza" hacia los países emergentes que no han causado los problemas del cambio climático, comentó a Efe Kandeh Yumkella, director general de la ONUDI, la organización de ayuda industrial de la ONU.
A su vez, las naciones en desarrollo y emergentes, como China, exigen unos de 400.000 millones de dólares hasta el año 2020 para adaptarse al cambio climático y serán clave en esta cumbre, dado su creciente apetito por la energía en las próximas décadas.
La asistencia de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno, incluidos los de la Unión Europea, a la clausura de la cumbre debe servir para dar el espaldarazo final a un tratado legalmente vinculante en 2010.
En este contexto, el gobierno anfitrión danés, consideraba como muy positivo que el presidente de EEUU, Barack Obama, vaya a la clausura de la cumbre, el 18 de diciembre, en vez de al comienzo.
Sin embargo, la aportación del segundo país contaminante del mundo, por detrás de China, es modesta ya que Washington se ha comprometido, en término reales, a rebajar tan solo en un 4% sus emisiones hasta 2020, frente al nivel de 1990, según las mediciones aplicadas a los demás países industrializados.
Ofreciendo un baremo distinto, Pekín ha propuesto reducir "la intensidad de la emisión de CO2" entre un 40 y 50% hasta el año 2020, frente al nivel de 2005. China y EEUU contribuyen al 40% de las emisiones globales de CO2.

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