Noticias de la Cumbre de Seguridad Alimentaria

Lula defiende los biocombustibles y culpa de los precios al proteccionismo y al petróleo

Fecha de Publicación: 04/06/2008
Fuente: Reuters
País/Región: Internacional



Los biocarburantes como causa de la crisis o como solución, y la necesidad de aumentar las ayudas, junto a las palabras del presidente iraní y del de Zimbabue, fueron los argumentos que centraron ayer en la primera sesión de reuniones de la cumbre sobre seguridad alimentaria organizada por la FAO. Pero, entre la veintena de mandatarios que ayer expusieron sus puntos de vista sobre las causas y soluciones a la crisis alimentaria, se oyeron voces discrepantes.
El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, abrió la ronda pidiendo un «código de conducta para frenar la expansión» de los biocarburantes, que tras él defendió con uñas y dientes el presidente de Brasil, Luiz Inazio Lula da Silva. En un denso mensaje a todos los mandatarios, Lula calificó de «intolerable» el proteccionismo de algunos países y responsabilizó al petróleo del aumento de los precios en el mercado, poniendo de relieve las cualidades de los biocarburantes, que en Brasil representan el 46 por ciento de la energía. En este sentido Lula da Silva afirmó con indignación que «muchos de los dedos que apuntan contra la energía limpia de los biocarburantes están sucios de aceite y carbón», y matizó que los biocombustibles «pueden ser un instrumento importante para generar ingresos y retirar a países de la inseguridad alimentaria y energética». Y remachó con que la crisis mundial de alimentos es «una crisis de distribución».

Haití y el FMI
Esta visión la compartió la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, quien culpó de la crisis alimentaria a la «política proteccionista que han llevado a cabo los países centrales, que les ha llevado a apropiarse de los recursos del resto de Estados». En particular, denunció el caso de Haití, y cómo este país pasó -a causa de la política del Fondo Monetario Internacional- de país emergente a país en crisis.
La respuesta que dio el presidente francés, Nicolas Sarkozy, al problema del hambre que afecta a 850 millones de personas en todo el mundo, fue la creación de un grupo de científicos que establezca un análisis objetivo sobre la situación alimentaria mundial, para «actuar de inmediato», porque «no se puede aceptar que cada 30 segundos un niño muera de hambre». En particular, Francia destinará de forma bilateral 1.000 millones de euros en los próximos cinco años a los países de África subsahariana para el desarrollo agrícola, doblando este año su ayuda alimentaria hasta alcanzar los 60 millones de euros.
«Escandalosos subsidios»
No vio ésta como una solución el vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, quien acusó a los países desarrollados de negarse a «eliminar los escandalosos subsidios agrícolas, mientras imponen sus reglas al comercio internacional». Y, como receta contra la crisis, propuso condonar la deuda externa de los Estados en desarrollo, reducir los gastos militares de la OTAN y cumplir el compromiso de destinar el 0,7 por ciento del PIB a la Asistencia Oficial al Desarrollo. Machado Ventura finalizó analizando el uso de los biocarburantes, que calificó como «fruto del funesto consumismo que ha llevado a crear la siniestra estrategia de convertir granos y cereales en combustibles».
Sobre los biocarburantes no se consigue llegar a un acuerdo a nivel internacional, y aunque no hay unanimidad de opiniones sobre las causas de la crisis alimentaria mundial, la solución parece más o menos obvia para todos: una inyección de inversiones de 30.000 millones de dólares al año en agricultura.Así lo anunció el director general de la FAO, Jacques Diouf, confirmando la línea marcada por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Según los datos ofrecidos por la FAO, en veinte años las ayudas a la agricultura han descendido un 56 por ciento. Ban Ki-moon, en este sentido, durante su discurso inaugural de la cumbre de Roma, pidió aumentar la producción de alimentos en un 50 por ciento para el año 2030 con el objetivo de cubrir la demanda.

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Quién tiene la culpa del hambre en el mundo?

Fecha de Publicación: 04/06/2008
Fuente: EuroNews
País/Región: Internacional


¿Los biocombustibles, la falta de tierra de cultivo, o los países ricos? Los líderes mundiales ponen sus cartas sobre la mesa en Roma, en la cumbre de la FAO, pese a la presencia, para muchos incómoda, de algunos dirigentes.
Cada uno defiende lo suyo pero el primer golpe de efecto, ha sido toda una declaración de intenciones del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon: "Tenemos una oportunidad histórica para revitalizar la agricultura. Nuestro reto es aumentar en un 50% la producción de alimentos en las próximas décadas para hacer frente a nuestras necesidades. Además debemos consensuar el uso de los biocarburantes".
Brasil, segundo productor mundial de etanol, ha denunciado que quienes cargan contra esta energía limpia, "están sucios de aceite y carbón".
"Los biocombustibles no son el villano que amenaza la seguridad alimentaria en los países más pobres, bien al contrario, su desarrollo de acuerdo con la realidad de cada país puede ser un instrumento para administrar la situación y permitir a muchos países abandonar su dependencia alimentaria y energética", señaló el presidente brasileño, Lula da Silva.
Irán, es el segundo productor mundial de petróleo, su presidente Mahmud Ahmadineyad, sin pelos en la lengua, ha propuesto un debate al margen de los organismos internacionales actuales: "La crisis alimentaria se debe solucionar fuera del sistema de Naciones Unidas, donde las potencias imponen sus decisiones al Consejo de Seguridad", dijo el dirigente iraní.

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Ban pidió que se ayude a los pequeños productores agropecuarios

Fecha de Publicación: 04/06/2008
Fuente: ADN Mundo
País/Región: Internacional


Para superar la actual crisis y garantizar la seguridad alimentaria frente a la creciente demanda, la producción de víveres debe aumentar un 50% para el año 2030, afirmó hoy el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon.
Al inaugurar en Roma la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria Mundial, Ban sostuvo que ante la situación de emergencia que vivimos se requieren acciones inmediatas que hagan accesible la comida a los grupos de población más pobres.
En este sentido, pugnó por ampliar la asistencia alimentaria –repartiendo víveres, vales o dinero – y mejorar las redes y programas de protección social para ayudar a los más vulnerables.
Pidió también impulsar la producción de los pequeños agricultores mediante la distribución de semillas y fertilizantes, y destacó la necesidad de implementar programas de microcrédito y de eliminar las barreras proteccionistas en la arena del comercio internacional.
“Ajustar las políticas comerciales e impositivas para minimizar las restricciones a las exportaciones y los aranceles a las importaciones, y ayudar al libre flujo de bienes agrícolas”, dijo el titular de la ONU.
Estos obstáculos, añadió, pueden distorsionar los mercados y aumentar los precios.
El Secretario General estimó que los gobiernos nacionales y la comunidad de donantes internacionales deberán invertir entre 15.000 y 20.000 millones de dólares anuales durante varios años para impulsar la producción de alimentos a un nivel que conjure los riesgos de una nueva crisis.
Afirmó que éste es el momento de revitalizar la agricultura y subrayó la necesidad de alcanzar un consenso internacional sobre el uso de los biocombustibles.
Ban recordó que 850 millones de personas padecen hambre en el mundo actualmente y advirtió que, según el Banco Mundial, cien millones más sufrirán el flagelo en los próximos años si no se toman medidas de emergencia para evitarlo.
A la conferencia convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), asisten representantes de alto nivel de los 191 Estados miembros, incluidos varios jefes de Estado y de gobierno.

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Biocumbustibles y alimentos, ejes del debate

Fecha de Publicación: 04/06/2008
Fuente: La Nación (Argentina)
País/Región: Internacional


Mientras la ONU advirtió a los países participantes de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que el hambre es "el enemigo a derrotar, porque produce "revueltas e inestabilidad", y el Banco Mundial invitó a suprimir las "barreras comerciales a las exportaciones", comenzó un fuerte debate sobre el rol de la producción de biocombustibles en lugar de alimentos.
A raíz de esta nueva controversia, el Vaticano criticó hoy la reducción de la producción agrícola de alimentos para dar lugar a los biocombustibles, y afirmó que es preciso encaminarse hacia una reforma agraria.
El Consejo Pontificio Justicia y Paz cuestionó a los principales productores de biocombustible (entre ellos Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea), por estar "desviando los terrenos de cultivo de bienes primarios, mediante incentivos y subsidios, para el cultivo de combustibles de origen vegetal".
El ministerio vaticano, encabezado por el cardenal Renato Martino, planteó su posición en una nota difundida durante la segunda jornada de la cumbre de la FAO, que se realiza en Roma.
"Los países avanzados -advirtió el ministerio vaticano- tendrán quizás que reconsiderar, también en ocasión de la próxima cumbre del Grupo de los Ocho en Japón, la oportunidad de la producción de las bioenergías, en el actual contexto de escasez de productos agrícolas".
Ayer, el papa Benedicto XVI había enviado un mensaje a la comunidad internacional en ocasión de la cumbre de la FAO, donde consideró al hambre como un problema inaceptable en un mundo rico, y también un problema ético que se debe afrontar globalizando la solidaridad.
El Papa pidió "reformas estructurales" para afrontar "los desafíos de la seguridad alimentaria y los cambios climáticos", valorizando el empeño de los pequeños agricultores y garantizando su acceso al mercado.
Defensa del biocombustible. Por su parte la postura expresada hoy por el Vaticano choca con la defensa de los biocombustibles hecha el martes por el presidente brasileño, Luiz Lula de Silva, que dijo "ver con espanto los intentos de crear una relación de causa-efecto entre los biocombustibles y el aumento de los precios de los alimentos".
Para Lula, los biocarburantes "pueden ser un instrumento importante para producir ingresos y favorecer la seguridad alimentaria y energética".
Entre los argumentos que se escucharon a favor del desarrollo de los biocombustibles, el secretario de Agricultura estadounidense, Ed Schaefer, afirmó esta mañana que su país "no produce biocombustibles a costa de otros cultivos", aunque admitió que el 25% del maíz que su país cultiva se destina al etanol.
Schafer explicó que la producción de biodiesel para Estados Unidos responde a una línea precisa: reducir la dependencia del país del crudo, en ventaja del ambiente. "Si bien el 25% del maíz producido en Estados Unidos es usado para el etanolo esto no va en desmedro de otras cultivaciones. Al contrario, la exportación de maíz aumentó", alegó Schafer.
Además, según Washington, los biocombustibles incidieron sólo en un 3% sobre el alza de los precios de los artículos alimenticios.
Inclusive, República Dominicana anunció que producirá etanol a partir de caña de azúcar con el fin de reducir la dependencia del petróleo debido al alto precio de los carburantes que afecta ese país caribeño,
El presidente de ese país, Leonel Fernández explicó en la cumbre: "Próximanente procederemos a ejecutar un plan nacional de producción de etanol a partir de caña de azúcar, el cual es compatible con la estrategia de seguridad alimentaria y sostenibilidad ambiental de nuestro país", anunció el presidente centroamericano ante la plenaria de la cumbre.

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FAO: duras críticas contra los países productores de biocombustibles

Fecha de Publicación: 04/06/2008
Fuente: ADN Mundo
País/Región: Internacional


Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil fueron el blanco de los cuestionamientos, especialmente los efectuados por el titular de la FAO, quien no entiende por qué los países ricos “distorsionaron los mercados internacionales” con sus millonarios subsidios agrícolas.
Los países ricos recibieron inesperadas críticas en el marco de la cumbre alimentaria de Naciones Unidas por sus subsidios a los biocombustibles y sus objetivos de producción, que minan la inversión en desarrollo agrícola, sobre todo en Estados Unidos y la Unión Europea (UE).
Jacques Diouf, Director General de la FAO, dijo a los mandatarios reunidos en Roma que “nadie” entiende por qué los cereales se han desviado desde el consumo humano hacia “la satisfacción de un tercio del combustible para vehículos”. En un inesperado ataque a las políticas de los países occidentales, el senegalés Diouf agregó que “nadie entiende” por qué los países ricos “han distorsionado los mercados internacionales con subsidios agrícolas por 272.000 millones de dólares”. Según el senegalés, “el problema de la inseguridad alimentaria es puramente político”.
Los delegados y algunos oficiales de la FAO se vieron sorprendidos por sus declaraciones, que dieron el puntapié inicial a tres días de discusiones que apuntan a frenar la avanzada inflacionaria de los alimentos. El costo de los commodities agrícolas se ha duplicado desde 2005.
El Presidente de Egipto, Hosni Mubarak, se sumó a Diouf y afirmó que es indispensable un “código de conducta para frenar la expansión” de los biocarburantes.
Ban Ki-moon, Secretario general de la ONU, adoptó una política más conciliatoria, alegando que el mundo necesitaba alcanzar “un mayor nivel de consenso en materia de biocombustibles”. Así, estuvo lejos de condenar a los biocarburantes. En cambio apuntó sus críticas a aquellos países en desarrollo que impusieron trabas a la exportación de alimentos, como India, Egipto y Argentina, a quienes pidió que levanten sus restricciones o por lo menos las relajen. Los países que han limitado sus envíos “distorsionan el mercado y fuerzan al alza a los precios”, explicó Ban. “Llamo a las naciones a resistirse a esas medidas y erradicarlas inmediatamente”, agregó.
Diplomáticos dijeron que los biocombustibles y las restricciones comerciales eran los temas en los que se presentaban mayores divisiones, y que por lo tanto ameritan un acuerdo antes de que mañana finalice el cónclave. Los oficiales pronostican un año de extensas discusiones sobre biocombustibles y otra cumbre al respecto el año próximo.
Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente de Brasil, salió al cruce de las críticas a los biocombustibles, indicando que algunos quieren crear “una cortina de humo para culpar al etanol de la inflación alimentaria”. El nexo entre los biocarburantes y los precios de los alimentos “carece de estabilidad”. “El incremento de los precios alimenticios no tiene una única explicación. Es la conjunción de los crecientes precios del petróleo y los fertilizantes, el cambio climático, la especulación, el mayor consumo de China, India y Brasil, y las absurdas políticas proteccionistas de los países ricos”, dijo Lula.
“Muchos de los dedos que apuntan contra la energía limpia de los biocarburantes están sucios de aceite y carbón”, arremetió el brasileño, y señaló que los biocombustibles “pueden ser un instrumento importante para generar ingresos y retirar a países de la inseguridad alimentaria y energética”. Según él, la crisis mundial de alimentos es “una crisis de distribución”.
Los líderes europeos, incluyendo al Presidente francés Nicolas Sarkozy, reconocieron el rol de los biocombustibles en la espiral inflacionaria pero no dejaron entrever que modificarán su política de apoyo a los biocarburantes.

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