El cuento de la minería verde

El cuento de la minería verde

Fecha de Publicación: 22/02/2008
Fuente: La Prensa Gráfica (El Salvador)
País/Región: El Salvador


El arzobispo de San Salvador se ha sumado a los que se oponen a una industria minera que emplea materiales peligrosos para la salud y en el que salen beneficiados fundamentalmente las compañías que hacen la extracción.
Recientemente LA PRENSA GRÁFICA informaba sobre los resultados del examen en siete ríos de Morazán y San Miguel, encontrando que en marzo de 2006 los contenidos de mercurio y cadmio eran muy superiores a los admitidos; considerando como principal sospechosa a la minería que se practicó en municipios de Morazán.
Una propaganda engañosa y equivocada ha bombardeado permanentemente con las ventajas de una industria moderna que se abre paso en el mundo a la que han llamado “minería verde”. Además han asociado esta minería también a países latinoamericanos con gobiernos de izquierda.
La propaganda era engañosa porque se presentaba sin identificar al responsable, se ofrecía como noticia cuando se trataba de publicidad pagada y porque hacía aparecer la práctica minera como una industria limpia y libre de perjuicios o riesgos. Además era equivocada porque creía que con ella convencería a los que se oponen y que de seguro son simpatizantes de esos gobiernos.
Quizás la minería verde no tenga un nombre equivocado, por el color de algunos billetes, pero no es ideológica. Según explican los que se oponen con argumentos científicos a la minería verde, esta no deja de utilizar químicos peligrosos como el cianuro, aunque reduzca el daño inmediato o fulminante a un daño de largo plazo. Además los desperdicios peligrosos que quedan en el fondo de la mina pueden afectar mantos acuíferos y aunque se construya en nuevo paisaje verde, un basura letal se esconderá en las entrañas de la tierra.
Es cierto que en nuestro país algunos ciudadanos todavía se toman los riesgos y perjuicios medioambientales con poca preocupación creyendo que el mundo en que viven no se ve afectado por esta situación; pero no se debe a razones ideológicas sino a razones culturales o de socialización.
Otros se podrían creer felices de recibir un salario, apoyo para campañas políticas, obras en la comunidad, contratos o un pedido para su empresa, aunque sepan que se trata de una actividad perniciosa; en la confianza de que a ellos no les perjudica directamente.
Por más que un ciudadano se asegure de comprar en supermercados, beber agua embotellada, tratarse en hospitales privados, no caminar por las calles de San Salvador, respirar solo el oxígeno de la cabina de su vehículo, de su casa, de su oficina, etc.; nadie sabe con certeza, que la lechuga que compra en el supermercado más ordenado y limpio está libre de contaminantes; no podemos asegurar que la bebida que ingiere no procede de un río contaminado o que el aire que respira está libre de los contaminantes que señalan los estudios. Nos encontramos en un circulo vicioso del que es difícil escapar.
Hay turistas incluso que no se confían de beber agua embotellada como les recomiendan sus gobiernos cuando visitan nuestro país y traen su propia agua. Revisen las listas que elaboran gobiernos extranjeros u oficinas de turismo de los países en donde los viajeros deben tomar precauciones por razones de seguridad, por carencia de medicinas y hospitales de calidad, así como por riesgo alimentario y de agua. Mientras ANDA nos recomienda que bebamos el agua que distribuye.
Como ciudadanos debemos exigir a todos los partidos políticos un plan concreto para proteger y mejorar nuestro medio ambiente. Debe el ciudadano trasladarle la idea a esos que pretendan facilitar prácticas mineras en nuestro país o que omitan cuidar de los mantos acuíferos, que no serán votados por la mayoría de electores.

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